miércoles, 17 de julio de 2024

Meme 17/10: ¿A poco no es bien chido cuando aterrizas en los humanos y se ponen contentos?

 

 

MÁS INFORMACIÓN

 

Día del Pollo a la Brasa: conoce los ingredientes claves que resaltan su sabor único


 

Fuente: https://andina.pe

 

El tercer domingo de julio el Perú celebra el Día del Pollo a la Brasa, plato emblemático de la culinaria peruana, el más consumido en todo el país y con creciente presencia internacional gracias a su delicioso sabor que conquista paladares. El secreto de su éxito radica en la sencillez de su preparación, basada en la magistral mezcla de ingredientes que componen el marinado que resalta su sabor único. 

El pollo a la brasa es infaltable en el menú semanal de casi todas las familias peruanas. En costa, sierra y selva, este sabroso platillo que tiene en la popular cría del gallo y la gallina a su insumo estrella que se sirve acompañado de la no menos deliciosa papa peruana frita, ha calado tan hondo en las papilas gustativas que es casi imposible no probarlo muchas veces al año. 

Ingredientes claves

Según los conocedores, para preparar un irresistible pollo a la brasa se requiere como ingredientes claves un pollo entero con piel y sin menudencia, de preferencia fresco, aunque puede optarse por un ejemplar descongelado apropiadamente.

El marinado es parte esencial de la preparación y, según los entendidos, se requiere un aderezo que contenga dos cucharadas de sal, una cucharadita de pimienta, una cucharadita de comino, una cucharadita de orégano, una cucharadita de romero, tres cucharaditas de ajo molido y cuatro cucharaditas de ají panca molido. Estas especias, cada una con un aporte especial por sus notables características organolépticas, son las encargadas de conferirle al ave el sabor original que le caracteriza.

A estas especias contenidas en un tazón se le añade una taza de cerveza negra, un cuarto de taza de aceite vegetal, dos cucharadas de vinagre blanco y la misma cantidad de sillao o salsa de soya. Esta integración de ingredientes, que se maceran durante al menos cinco horas o desde la noche anterior, da como resultado un menjunje pletórico de sabor y aroma que se potencian durante la lenta cocción del pollo por varias horas al calor de las brasas o leñas.

Cocción

Colocar el pollo en el horno durante 40 minutos. Durante este tiempo, cada diez minutos se debe retirar el pollo y bañarlo con el jugo de la cocción para evitar que la carne se seque y que la piel se rostice. Cuando la piel del pollo adquiera el anhelado color dorado por completo y la carne quede bien cocida y jugosa, se retira la pieza del horno.

¿Cómo se sirve?

El pollo a la brasa se sirve acompañado de una porción de papas (blanca, amarilla, tumbay, Huamantanga o cualquier otra variedad) cortadas en bastón y bien fritas, aunque también pueden ser papas en rodajas doradas, así como una ración de ensalada que puede ser fresca (con lechuga, tomate y pepinillo) o cocida (zanahoria, betarraga, vainita) bañadas con un aliño que resalta el sabor de los vegetales.  También se acostumbra añadir diversas cremas como mayonesa, mostaza, ketchup, ajíes diversos, entre otras que realzan mucho más el sabor de este plato oriundo del Perú.

Patrimonio Cultural y Día del Pollo a la Brasa

El pollo a la brasa -creado en 1949 por Roger Schuler, un inmigrante suizo afincado en Chaclacayo- fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2004 y seis años después se institucionalizó el Día del Pollo a la Brasa mediante Resolución Ministerial N° 0441-2010-AG, que señala que cada tercer domingo de julio se debe conmemorar el Día de Pollo a la Brasa. El consumo de este potaje impulsa a más 13,000 pollerías en todo el país y es fuente de empleo de miles de peruanos dentro y fuera de nuestras fronteras.

Reconocimiento mundial

La irresistible seducción que provoca el pollo a la brasa en los paladares ha sido reconocida mundialmente por Taste Atlas, prestigiosa guía internacional de viajes culinarios, que coloca al plato bandera peruano en el top 10 de una selecta lista de los 50 platos elaborados con pollo mejor calificados del orbe.

El portal especializado reseña al pollo a la brasa como “un plato peruano popular que consiste en pollo crujiente y jugoso a la parrilla de carbón que tradicionalmente se sirve con papas fritas y ensaladas”.

Esta distinción al pollo a la brasa ratifica que este delicioso manjar triunfa no solo en el Perú dado que traspasó fronteras y ya es internacional, pues las franquicias de pollerías peruanas se han expandido a países como Estados Unidos, Argentina, Venezuela, Chile, Bolivia, Brasil, Canadá, Ecuador, España, Japón, China e incluso a Emiratos Árabes Unidos y Catar.

 

MÁS INFORMACIÓN

¿Por qué se recuerda a la hacienda Punchauca y qué hará el Gobierno para recuperarla?

 

 

Fuente: https://andina.pe

 

En el marco del Bicentenario de la Consolidación de la Independencia del Perú, el Ministerio de Cultura (Mincul) firmó el contrato para la elaboración del expediente técnico de obra del proyecto de inversión Casa Hacienda Punchauca, en el distrito de Carabayllo, en Lima Norte.

En el siglo XIX, en pleno proceso emancipador, la hacienda Punchauca fue escenario de la célebre entrevista entre el Libertador José de San Martín y el virrey José de La Serna, el 2 de junio de 1821, como parte de las tratativas para poner fin a la guerra por la Independencia entre patriotas y realistas.

La cita San Martín-La Serna es considerada “la primera cumbre diplomática intercontinental en Perú, al haberse desarrollado de manera pacífica en el contexto de una guerra”, recordó este lunes el Mincul, en una nota de prensa.

Durante la entrevista en Punchauca, San Martín propuso de manera oficial que España reconociera la independencia del Perú y evitara, así, un mayor derramamiento de sangre. Por su parte, La Serna se abstuvo de tomar una decisión al no contar con instrucciones.

“Pese a ello, en los días posteriores continuaron las reuniones a través de los delegados de ambos personajes sin llegar a ningún acuerdo; las reuniones terminaron en el buque Cleopatra donde tampoco hubo resultados, más allá del intercambio de prisioneros y la ampliación de los días de tregua”.

“Finalmente, el virrey La Serna abandonaría Lima el 9 de julio de 1821, lo que dejó a los patriotas campo para declarar la independencia de la capital del virreinato del Perú el 28 de julio de ese año”, refirió el Ministerio de Cultura, con base en información histórica.

El proyecto de inversión Casa Hacienda Punchauca beneficiará a 72,952 habitantes de Carabayllo y otras zonas de Lima Norte, con acceso a espacios públicos culturales para la promoción de la identidad y valores.

 

MÁS INFORMACIÓN


Video: ¡Perú, país de dones infinitos! | Marca Perú

 

 

¡Celebremos fiestas patrias con esta canción llena de peruanidad! 

Fuente: Marca Perú

 

MÁS INFORMACIÓN

 

domingo, 14 de julio de 2024

Lorenzo y Pepita (14-Julio-2024)

 

 

Fuente: http://blondie.com 

Blondie (Pepita, Lorenzo o Lorenzo y Pepita en algunos países hispanohablantes) es una tira cómica estadunidense creada por Chic Young. Distribuida por King Features Syndicate y publicada en diversos rortativos desde el 8 de septiembre de 1930. El éxito llevó a la creación de películas (1930-1950), programas de radio, historietas y una serie animada. "Blondie" en inglés es un diminutivo cariñoso que se traduce al español como Rubita, ya que en efecto, la protagonista de esta family strip es una joven notoriamente rubia.

Garfield (14-Julio-2024)

 

 

Fuente: Garfield and Friends - The Official Site 

Garfield es el nombre de la historieta creada por Jim Davis, que tiene como protagonistas al gato Garfield, al no muy brillante perro Odie, y a su dueño, el inepto Jon Arbuckle (Jon Bonachón en el doblaje latinoamericano). El protagonista se llama así por el abuelo de Davis, James Garfield Davis, que fue bautizado en honor al presidente estadounidense James A. Garfield.

Podcast Nómadas: Etiopía, viaje vital de un misionero

 

 

A sus 80 años, el padre Juan González Núñez dice que la tierra de los gumuz es el lugar donde mejor encaja. Es una compleja región del oeste de Etiopía, próxima a la frontera con Sudán y habitada por uno de los pueblos más pobres y marginados del Cuerno de África. Aprovechando una fugaz visita a su Galicia natal, repasamos sus últimas cinco décadas de compromiso vital, espiritual e intelectual con esta nación a la que ha dedicado libros que hoy son referencia básica: 'Etiopía, entre la historia y la leyenda', 'Adís Abeba, guía histórica de la capital de Etiopía', 'Al norte del Nilo Azul' o 'Pequeñas exploraciones entre los gumuz' (todos publicados en la editorial Mundo Negro). Aunque las circunstancias le han obligado a asumir el cargo de administrador apostólico de la diócesis de Hawassa –es decir, de obispo provisional–, el deseo de este misionero comboniano es regresar con las pequeñas comunidades a las que ha venido sirviendo desde Gublak y Guelguel Beles. Con la ayuda de otro misionero con el que comparte destino, su buen amigo Ramón Navarro, y del cineasta y antiguo residente en Etiopía Gonzalo Guajardo, autor de un documental sobre el padre Juan, completamos este retrato. En nuestro camino reparamos en momentos cruciales como la Revolución Etíope, de la que se cumplen 50 años y que desembocó en el derrocamiento del emperador Haile Selassie. Después de largos períodos de inestabilidad y guerras, la mayor preocupación del presente son las tensiones étnicas y la violencia desatada entre los pueblos oromo, amara y tigray. Con todo, Etiopía sigue siendo un destino de sumo interés para los viajeros, como constata el director del departamento de África de la agencia Tarannà, Xavier Gil, que nos ayuda a identificar los principales focos de interés. También reparamos en la importancia del café, que allí tiene su origen, en conversación con Mateo Martínez, gran conocedor del producto y gerente de la empresa Xorxios, dedicada a su importación.

Podcast: RTVE: Podcast Nómadas

 

MÁS INFORMACIÓN

 

viernes, 12 de julio de 2024

Meme 12/07: Las personas siempre nos dejan algo...

 

 

MÁS INFORMACIÓN

 

Video: “Como entender un marco. Su relación con la pintura” por Enrique Quintana Calamita | Museo Nacional del Prado

 

 

Conferencia “Como entender un marco. Su relación con la pintura”, impartida por Enrique Quintana Calamita (coordinador-jefe de los talleres de restauración y del gabinete técnico del Museo Nacional del Prado), que forma parte del curso “Otra colección: los marcos del Museo del Prado”. "Otra colección: los marcos del Museo del Prado" Curso en torno a los marcos del Museo, y del marco en general, que se articula mediante una serie de conferencias impartidas por diversos especialistas en la materia. Se estructura en tres grandes bloques, que abordan temas tan esenciales como la fabricación y materialidad del marco, la importancia y la relación tan estrecha que se establece con la obra que guarnece, así como un sinfín de particularidades, tales como las fuentes documentales, los enmarcados de época o la decoración botánica. El curso también pretenden dar a conocer, de una manera didáctica y científica, la importancia del marco como objeto artístico, y ofrecer una nueva perspectiva que permitirá contemplar la obra en toda su plenitud. 

Fuente: Museo Nacional del Prado

 

MÁS INFORMACIÓN

 

¿Vale la pena tomarse esa copa de vino?

 

 

Fuente: https://www.nytimes.com

Por: Susan Dominus es redactora de The New York Times Magazine. En 2018, formó parte de un equipo que informó sobre cuestiones de acoso sexual en el lugar de trabajo y ganó un Premio Pulitzer al servicio público.

 

Hace aproximadamente un año, una amiga empezó a evadir mis invitaciones a tomar una copa. No fue sino hasta que nos vimos para dar un paseo que me explicó que no lo hacía por ningún motivo personal: solo había dejado de beber. No es que antes haya sido una bebedora empedernida —se tomaba una copa de vino con la cena, uno que otro Aperol spritz de vez en cuando—, pero había estado escuchando, en los pódcast y las noticias, que incluso una pequeña cantidad de alcohol era mucho peor para la salud de lo que antes se creía.

Mi amiga se estaba percatando de un cambio en los mensajes de salud pública sobre el alcohol. Durante muchos años, podría haber pensado que tomar una copa de vino o una cerveza con la cena era una decisión saludable. Justo cuando cumplió la edad legal para beber, a principios de la década de 1990, algunos investigadores importantes estaban promoviendo una idea que los medios de comunicación ayudaron a popularizar: que el consumo moderado de alcohol —para las mujeres, una copa por noche; para los hombres, dos— estaba relacionado con una mayor longevidad. La causa de esa asociación no estaba clara, pero los investigadores teorizaban que el vino tinto podía tener propiedades antinflamatorias que prolongaban la vida y protegían la salud cardiovascular. Las principales organizaciones sanitarias y algunos médicos siempre advirtieron de que el consumo de alcohol estaba vinculado a un mayor riesgo de cáncer, pero el mensaje dominante que escuchaban los bebedores moderados no solo era de tranquilidad, sino de estímulo.

Sin embargo, recientemente se han acumulado estudios que desmienten la idea de que beber con moderación es bueno para la salud. El año pasado, un importante metanálisis que examinó 107 estudios realizados a lo largo de 40 años llegó a la conclusión de que ninguna cantidad de alcohol mejora la salud; y en 2022, un estudio bien diseñado descubrió que incluso una pequeña cantidad conllevaba cierto riesgo para la salud cardiaca. Ese mismo año, la revista Nature publicó una investigación en la que se afirmaba que consumir tan solo una o dos copas al día (incluso menos en el caso de las mujeres) se asociaba con la contracción del cerebro, un fenómeno normalmente asociado al envejecimiento.

El consumo de alcohol aumentó durante la pandemia; esta podría ser la razón por la que las noticias sobre el alcohol, de cualquier tipo, parecen haber encontrado un público receptivo en los últimos años. En 2022, un episodio del pódcast Huberman Lab dedicado a explicar los diversos riesgos del alcohol para el organismo y el cerebro fue uno de los más populares del año. Las bebidas espirituosas sin alcohol han cobrado tanta fuerza que han empezado a constituir la base de guías enteras de ocio nocturno y cada vez hay más personas que afirman consumir cannabis a diario, en vez de alcohol.

Ante los nuevos estudios, algunos gobiernos están cambiando sus mensajes. El año pasado, Irlanda se convirtió en el primer país en aprobar una ley que obliga a incluir una advertencia sobre el cáncer en todos los productos alcohólicos que se venden allí, similar a la que figura en los cigarros: “Existe una relación directa entre el alcohol y los cánceres mortales”. Y en Canadá, una organización financiada por el gobierno propuso recientemente una actualización de las directrices sobre el alcohol, anunciando: “Ahora sabemos que incluso una pequeña cantidad de alcohol puede ser perjudicial para la salud”. Las directrices propuestas caracterizan una a dos bebidas a la semana como de “bajo riesgo” y de tres a seis como de “riesgo moderado”. (Las directrices actuales sugieren que las mujeres se limiten a no más de dos bebidas la mayoría de los días, y que en los hombres el límite sea de tres).

Ninguna cantidad de alcohol es buena para la salud, eso está claro. Pero cabe preguntarse: en realidad, ¿qué tan malo es? La información que recibimos sobre los riesgos para la salud suele obviar los detalles sobre el riesgo real al que se enfrenta una persona, como si no valiera la pena conocerlos. Ahora, cuando pienso en la posibilidad de tomar una copa con la cena, me pregunto hasta qué punto debo cambiar mi comportamiento a la luz de esta nueva investigación. A lo largo de los años, nos han dicho que muchas cosas son muy buenas o muy malas para nosotros: beber café, correr, correr descalzo, restringir las calorías, comer solo proteínas, comer solo carbohidratos. La conversación en mi cabeza va más o menos así: “¿Debería preocuparme? Está claro que, hasta cierto punto, sí. Pero, ¿hasta qué punto exactamente?”.

La complejidad de definir el “riesgo bajo”

Tim Stockwell, científico del Instituto Canadiense de Investigación sobre el Consumo de Sustancias, es una de las personas más responsables del cambio cultural sobre el alcohol, un mérito aún más notable si se toma en cuenta que solía estar convencido de sus beneficios para la salud. Stockwell creía tanto en los aspectos positivos del consumo moderado de alcohol que en el año 2000 escribió, en un comentario publicado en la principal revista médica de Australia, que quienes dudaban podrían ser agrupados razonablemente en la misma categoría que “los que no creen en las misiones lunares tripuladas y los miembros de la Sociedad de la Tierra Plana”.

Poco después, Stockwell recibió una llamada de Kaye Middleton Fillmore, socióloga de la Universidad de California en San Francisco, quien le comentó que tenía sus dudas sobre la investigación que Stockwell consideraba tan sólida. A Fillmore le preocupaban las posibles variables engañosas de los estudios: para empezar, en la categoría de “abstemios” incluían a exbebedores, lo que significaba que no tenían en cuenta la posibilidad de que algunas personas hubieran dejado de beber específicamente por enfermedad. En comparación, los bebedores moderados parecían sanos, lo que creaba la ilusión de que una cantidad moderada de alcohol era beneficiosa.

Fillmore buscaba financiación para demostrar su teoría y, tras escucharla durante un rato, Stockwell quedó lo bastante intrigado como para no solo encontrarle una fuente de financiación, sino también para unirse a ella. Los resultados de esta colaboración, publicados en 2006, confirmaron las sospechas de Fillmore. Stockwell, cada vez más convencido de que todo un campo de investigación adolecía del mismo error fundamental, continuó con la línea de investigación. Ese trabajo desembocó en el metanálisis de 2023 que generó muchos de los titulares y revaluaciones que estamos viendo ahora. Stockwell y sus colegas detectaron un aumento estadísticamente significativo del riesgo de mortalidad por todas las causas —el riesgo de morir por cualquier causa, ya sea médica o accidental— en las mujeres que bebían poco menos de dos copas al día y en los hombres que consumían más de tres al día.

Partiendo de las investigaciones en las que se basan las nuevas directrices canadienses que ayudó a redactar, Stockwell me explicó los riesgos para una mujer de mi edad: si me permitía, digamos, unas seis copas a la semana estaba multiplicando por 10 mi riesgo de morir por una causa relacionada con el alcohol, en comparación con alguien que bebe una o dos copas a la semana. Esa diferencia sonaba preocupante hasta que Stockwell la puso en contexto: si consumía seis copas a la semana, el riesgo de morir por alguna causa relacionada con el alcohol seguía siendo, en cualquier caso, bajo: solo alrededor del 1 por ciento. Y si mi riesgo de mortalidad por todas las causas era bastante bajo —Stockwell me aseguró que a los 53 años lo era—, cualquier riesgo añadido que se sumara a ese riesgo también sería muy bajo.

Stockwell me sugirió otra manera de ver el asunto, más orientada hacia los resultados: ¿cuánto tiempo de vida te quita una determinada cantidad de alcohol? Para quien toma dos copas a la semana, esa elección equivale a un promedio de menos de una semana de vida perdida, explicó. Consumiendo siete bebidas alcohólicas a la semana, esa cantidad se incrementa a unos dos meses y medio. Quien consume cinco bebidas al día o más corre el riesgo de perder, en promedio, más de dos años, dijo Stockwell. Recalcó que todas esas cifras eran promedios y que era imposible predecir el impacto que experimentaría una persona específica.

Podría esperarse que Stockwell tuviera el fervor de un converso, pero su papel en el grupo de trabajo canadiense indica lo contrario. Se opuso a la decisión del grupo de calificar de “riesgo bajo” una o dos copas a la semana, pues aumentaba el riesgo de mortalidad de una persona en apenas un 0,1 por ciento, en comparación con quien no bebía en absoluto. “Creo que la categoría de tres a seis bebidas a la semana sería más bien lo que yo llamaría ‘riesgo bajo’”, afirmó Stockwell, agregando que el lenguaje de estas directrices es algo subjetivo.

Abordar las presunciones del pasado sin corregir en exceso puede ser complicado. Por ejemplo, un artículo publicado en The Washington Post a principios de este año tenía el titular: “Más de una bebida alcohólica al día aumenta el riesgo de cardiopatía en las mujeres”. Se citaba al cardiólogo responsable del estudio, Jamal Rana, del Permanente Medical Group, quien afirmaba que incluso las mujeres jóvenes y de mediana edad que bebían ocho o más copas a la semana y que bebían en exceso “corren el riesgo de sufrir enfermedades coronarias”. Según sus investigaciones, las mujeres corren un riesgo mayor, pero la manera en que lo expresa carece de contexto; parece estar más enfocada en moldear el comportamiento que en explicarle plenamente a la gente cómo entender el riesgo.

Cuando se le preguntó sobre sus conclusiones, Rana reconoció que el aumento del riesgo en realidad es “pequeño y gradual”, y enfatizó que consideraba que su trabajo era importante porque contradecía aún más la idea de que beber era bueno para el corazón.

Riesgos individuales frente a daños colectivos

La influencia cultural del alcohol es tan poderosa y su simbolismo está tan arraigado como fuente de placer que incluso yo, una persona cuyo entusiasmo por beber es bastante moderado, casi no sé cómo socializaría con una amiga querida si no fuera tomando un par de tragos. Pensemos en los millones de encuentros amorosos que no se habrían iniciado de no ser por unas copas, o en las relaciones laborales que pueden mejorar radicalmente tras una noche de diversión en un bar. Los lazos afectivos surgen de esa relajación colectiva, de la decisión mutua que toman dos o más personas de dejarse llevar, aunque sea un poco, en presencia del otro. “La historia demuestra que sin buena comida y (a menudo muchas) buenas bebidas, se consigue muy poca diplomacia internacional”, afirma J. T. Rogers, cuya obra Oslo, sobre los acuerdos de paz de Oslo, muestra el papel que desempeñó el alcohol en la creación de confianza entre figuras que asumían grandes riesgos políticos.

Su vasta influencia en nuestra cultura es tan solo una de las razones por las que resulta difícil incluir al alcohol en los análisis de riesgo-beneficio que se suelen aplicar a tantas decisiones rutinarias. La mayoría de esas decisiones —conducir o tomar ciertos medicamentos, por ejemplo— tienen alguna compensación práctica que justifica sus desventajas; pocas de ellas son adictivas. El alcohol hasta cierto punto es inusual en el sentido de que su aspecto positivo, en términos generales, es el placer.

El perfil de riesgo del alcohol tiene otra dimensión: el riesgo directo que implica para los demás. Una mujer que se toma dos bebidas fuertes con sus amigos o un hombre que se toma tres cervezas al salir por la noche pueden tener más probabilidades que alguien sobrio de hacerles daño a las personas que les rodean. Tienen más probabilidades de girar a la izquierda de manera imprudente cuando otro coche se acerca a toda velocidad; o de no darse cuenta, una vez en casa, de que el bebé tiene algo en la boca; o de tener relaciones sexuales sin protección.

Por eso, pensar en el alcohol en términos de riesgo individual es un ejercicio limitado, asegura Jim McCambridge, catedrático de conductas adictivas y salud pública de la Universidad de York en Inglaterra. McCambridge exhorta a la población a pensar en el número de vidas que se pierden en todo el mundo por culpa del alcohol, que, según los estudios, asciende a alrededor de tres millones al año. (Para ponerlo en perspectiva, eso es unas cuatro veces más que el número de mujeres que mueren cada año por cáncer de mama). Quizá el riesgo individual asociado al consumo moderado sea pequeño, pero entre la población en general el daño del alcohol es enorme, porque el número de personas que lo consumen es muy elevado. Aunque el consumo de alcohol ha disminuido entre los jóvenes de Estados Unidos y el Reino Unido, entre las personas de mediana edad y mayores, y entre las mujeres, está aumentando.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informaron que las muertes anuales relacionadas con el alcohol en Estados Unidos han aumentado. Tras comparar los datos de 2020-21 con los de 2016-17 encontraron un aumento del 29,3 por ciento que atribuyen en gran medida a la pandemia, a la mayor disponibilidad de alcohol y a su costo, que recientemente ha bajado, si se ajusta a la inflación: la última vez que se estableció en Estados Unidos un aumento de impuestos federales sobre el alcohol fue en 1991, y los impuestos sobre algunos licores incluso bajaron a finales de 2020. “Cualquier frase sobre políticas de drogas que no termine con ‘aumentar los impuestos sobre el alcohol’ es una frase incoherente”, dijo una vez el influyente investigador de políticas de drogas Mark Kleiman a The Washington Post, agregando que en ese momento, si se triplicaba el impuesto sobre el alcohol, habría un 6 por ciento menos de homicidios sin meter a una sola persona más en la cárcel.

Entre más pensaba en el alcohol y sus daños colectivos, más me preguntaba por qué bebía. Por un breve tiempo decidí limitarme a una o dos copas a la semana, pero el alcohol era como un amigo que seguía apareciendo en mi vida a pesar de mi ambivalencia, buscando mi atención en una fiesta de graduación o en una reunión con amigos para celebrar una buena noticia. Una de las funciones que la bebida desempeña en la vida de muchas personas —y una de las razones por las que está tan asociada a acontecimientos importantes de la vida como las bodas y los velorios— es que es una manera de apagar la parte de nuestro cerebro que infelizmente se obsesiona con los cálculos racionales, lo que nos permite sentir que vivimos el momento, aunque nos culpemos por no haber encontrado alguna otra manera más sana de hacerlo.

Hace poco fui a una fiesta anual del vecindario en la que se ofrecían bebidas mezcladas, bellamente presentadas con adornos y bolas de melón congeladas en vez de hielo. Di un sorbo a algo fuerte y dulce, intentando recordar si había tomado una o dos copas de vino la noche anterior. Me senté un rato con la amiga que semanas antes me había dicho que ya nunca tomaba, en parte como una forma de mantenerme responsable. Me fui temprano y al día siguiente le envié un mensaje para preguntarle cómo había terminado la noche.

“Bebí”, respondió. “¡Demasiado!”.

 

MÁS INFORMACIÓN


jueves, 11 de julio de 2024

Meme 11/07: Ferdinand von Zeppelin

 

 

MÁS INFORMACIÓN


Ciclo de Conferencias ¿Cómo? ¿Cuándo? y ¿Por que?: Las ocupaciones humanas prehispánicas en las Lomas de Lachay

 

 

La Reserva Nacional de Lachay es parte de los ecosistemas de Lomas que existen en la costa peruana. Desde del periodo prehispánico ha sido usado como fuente de recursos, es por ello que la actual reserva cuenta con varios sitios arqueológicos de diversos periodos de ocupación. Es el primer resultado de la investigación que se ha realizado en la reserva entre los años 2023-2024, centrada principalmente en los sitios con arquitectura. 

Fuente: MNAAHP Canal Ofi

 

MÁS INFORMACIÓN


domingo, 7 de julio de 2024

Día Mundial del Cacao: ¿Por qué Perú es cuna de este alimento y qué nutrientes aporta?

 

 

Fuente: https://andina.pe

Por: Luis Zuta Dávila

 

El 7 de julio se celebra el Día Mundial del Cacao, cultivo cuyo origen se encuentra -según reveladoras investigaciones arqueológicas- en territorio amazónico peruano. Esta efeméride nos recuerda también la importancia de consumir este seductor fruto, considerado desde tiempos ancestrales como un superalimento por sus notables atributos nutricionales y beneficios para la salud.

Perú, centro de origen del cacao

Siempre se pensó que los orígenes del cacao estaban en Centroamérica, pero investigaciones arqueológicas iniciadas hace cuatro años en Montegrande, ubicado en la provincia de Jaén, en la ceja de selva de la región Cajamarca, indican que este fruto se cultivó y domesticó hace más de 5,000 años por poblaciones establecidas en territorio amazónico peruano.

El arqueólogo peruano Quirino Olivera Núñez inició, en 2016, las excavaciones en Montegrande, un complejo arqueológico en forma de espiral, construido sobre un área de 600 metros cuadrados en la meseta de un cerro rodeado de arrozales y otros terrenos de uso agrícola.  

En sus primeras indagaciones, Olivera detectó la posible existencia de tumbas con restos funerarios que incluirían semillas de cacao, entre otras que hoy se siguen cultivando en el fértil terruño de la ceja de selva peruana.

Quirino Olivera Núñez, originario de Santa Cruz, Cajamarca, es licenciado en Arqueología en la Universidad Nacional de Trujillo y doctor en Historia del Arte y Gestión Cultural. En 2013 obtuvo la distinción de uno de los diez mejores descubrimientos arqueológicos del mundo por parte del Fórum de Shanghái, en China, y desde el año 2009 es director del Proyecto de Investigación y Valoración del Patrimonio Cultural en la Zona Nororiental del Marañón, vinculado a un programa de investigación arqueológica binacional Perú-Ecuador.

Cuna amazónica del cacao

Las conjeturas sobre la posibilidad de comprobar la hipótesis de la existencia de semillas de cacao con una antigüedad superior a la de Centroamérica, donde se pensaba que era la cuna del fruto, se basan en el hallazgo, en 2014, de restos de almidón de cacao en vasijas ceremoniales en un templo en el cantón (municipio) de Palanda, en la provincia ecuatoriana de Zamora Chinchipe. El río Chinchipe cruza la frontera ecuatoriano-peruana y se convierte en tributario del gran río Marañón, que atraviesa el departamento de Cajamarca, en el norte peruano, y es afluente del río Amazonas, el más caudaloso del planeta y que nace en el Perú.

Las pruebas de carbono 14 determinaron que este vestigio de cacao se remonta a 5,500 años de antigüedad. Este descubrimiento probó que las poblaciones amazónicas conocían, cultivaron, domesticaron y dieron un uso ceremonial al cacao, mucho antes que lo hicieran las culturas centroamericanas.

De esta manera, el Perú es considerado uno de los principales centros de origen del cacao, por una alta diversidad y variabilidad genética verificable en las diferentes poblaciones, razas nativas o ecotipos de cacao que se puede encontrar en todas las zonas cacaoteras.

Aporte nutricional del cacao y beneficios a la salud

Entre los atributos alimenticios del cacao figura su contribución a la reducción de la hipertensión y al control de la arterioesclerosis por sus efectos vasodilatadores. Además, es un excelente antioxidante, ya que contiene Polifenoles, que son sustancias relacionadas con la prevención del proceso ateroesclerótico y de la aparición de algunos tipos de cáncer.

También coadyuva a disminuir la presión arterial, ya que estimula la producción de prostacilinas y contrarresta el colesterol malo, porque contiene ácido esteárico, una sustancia grasa que se desatura rápidamente al ácido oleico (como el aceite de oliva).

Es una fibra dietética que favorece el movimiento intestinal; el cacao contiene un 6 % que se diluye en función de otros ingredientes. También reúne una alta concentración de minerales (potasio, fosforo y magnesio). Al magnesio se atribuye la facultad de mejorar el estado de ánimo femenino, especialmente en el periodo menstrual. También aporta hierro, calcio, zinc, cobre, cromo y vitaminas E, B1 y B2.

Perú es segundo productor mundial de cacao orgánico

 El Perú es actualmente el segundo productor de cacao orgánico en el mundo, cuya calidad es reconocida internacionalmente. También es uno de los pocos países que cultiva cacao blanco. Piura es la única región que cuenta con esta variedad de cacao en el Perú, la cual se diferencia de otras debido a su gran calidad, sobresaliente en cuanto a aroma, sabor y baja acidez, así como a su tolerancia frente a las principales enfermedades que afectan al cacao.

Regiones productoras de cacao en Perú

En 16 de los 24 departamentos del país se cultiva el cacao, en los que más de 100,000 familias se dedican a su producción, que genera 11 millones de jornales por año, informó el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri).

Las principales zonas de producción se ubican en los departamentos de San Martín, Junín, Ucayali, Cusco, Huánuco, Amazonas y Ayacucho que representan el 93 % del total de la producción nacional.

De acuerdo con la Organización Internacional del Cacao (ICCO), el 75 % de las exportaciones peruanas corresponden a cacao fino y de aroma, siendo un atributo diferenciador ante otros tipos de cacao.

De la misma manera, el 90 % de la producción de cacao y sus preparaciones se destina a la exportación, principalmente, a los mercados de EE. UU. y Europa.

Día Mundial del Cacao

El 7 de julio del año 2010, la Organización Internacional de Productores de Cacao y la Academia y la Academia Francesa de los Maestros Chocolateros y Confiteros oficializaron esta celebración para honrar las propiedades y beneficios de este maravilloso fruto.

Día Nacional del Cacao y Chocolate

En el Perú se celebra desde 2011, el 1 de octubre de cada año, el Día Nacional del Cacao y Chocolate, instituido por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), mediante la Resolución Ministerial Nº 538-2011-AG.

 

MÁS INFORMACIÓN

 

Colorea julio 2024: Día del Héroe Capitán FAP José Abelardo Quiñones - 23 de julio

 

 

 

Un día como hoy, 23 de julio de 1941, el capitán FAP José Abelardo Quiñones entregó su vida en defensa del Perú, en el conflicto con el Ecuador, al estrellar su avión ya alcanzado por el fuego enemigo, contra el emplazamiento de ametralladoras del ejército ecuatoriano, destruyéndolo por completo.

José Abelardo Quiñones Gonzáles nació en Pimentel, región de Lambayeque el 22 de abril de 1914. En 1935 ingresa a la Escuela de Aviación Jorge Chávez como cadete.

Obtiene la aprobación para realizar su primer vuelo tras sólo 4 horas y 40 minutos de doble mando. El 20 de enero de 1936 recibió su Brevete Internacional, destacando al mismo tiempo en la Escuela de Oficiales en deportes, en estudios y en el aspecto militar.

Se recibió como alférez el 21 de enero de 1939 como número uno en la Especialidad de Piloto de Caza, realizando durante la ceremonia uno de sus famosos vuelos invertidos. Fue nombrado al Escuadrón # 4 de Ancón, trasladado a Las Palmas y luego al XXI Escuadrón de Caza del Primer Grupo Aéreo ubicado en la ciudad de Chiclayo.

Integró la primera Escuadrilla de Alta Acrobacia, participando también en la Unidad de Paracaidistas. Al desatarse el conflicto con el Ecuador (1941) el Capital FAP Quiñones pasa a integrar la Escuadrilla de Caza número 41.

El 23 de julio de 1941 parte en su avión N.A. 50 para realizar un ataque sobre el río Zarumilla, en la zona conocida como Quebrada Seca, donde es alcanzado por el fuego enemigo. Pese a tener la opción de saltar con paracaídas, dirige su avión contra el emplazamiento de ametralladoras enemigas, destruyéndolo por completo e inmolándose por la Patria. José Abelardo Quiñones fue reconocido como Héroe nacional en 1966 por el Estado peruano.

 

COLOREA