El aire es el alma de la sexta isla del archipiélago canario. Propulsado en forma de viento húmedo, esos alisios insuflan vida al verde corazón selvático contenido entre las cumbres de La Gomera. La más elevada, el alto de Garajonay, presta su trágico nombre al parque nacional que preserva uno de los bosques de laurisilva más increíbles del planeta. Su guía Jacinto Peralta Piñán y la ingeniera técnica agrícola Monserrat Pérez nos ayudan a comprender la riqueza única de este neblinoso y evocador bosque relicto que se extiende por los seis términos municipales de la isla: Alajeró, Valle Gran Rey, Vallehermoso, Agulo, Hermigua y San Sebastián de La Gomera. Desde este último emprendemos una ruta circular en compañía de Manuel Lino Armas, profesor jubilado y divulgador de la historia insular. En nuestro viaje entre roques, cumbres y barrancos observamos extensas laderas abancaladas, testimonio de una actividad agrícola y ganadera que ha sido vital desde antes de la conquista castellana. Su ingenioso lenguaje silbado, desarrollado para intercambiar mensajes a distancia en terrenos abruptos, también es herencia de los primeros gomeros. El maestro de silbo Eugenio Darias nos permite entender por qué la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El deseo de conectar con ese pasado aborigen nos lleva a visitar el Museo Arqueológico de La Gomera, donde nos espera el arqueólogo Juan Carlos Hernández. Después de contemplar la costa oeste desde Valle Gran Rey con el biólogo marino Volker Boehlke, nos zambullimos en el folclore musical de la mano del cantautor y multinstrumentista Juan Mesa.
Fuente: RTVE: Podcast Nómadas
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