miércoles, 11 de marzo de 2026

La ruta de los loros en el antiguo Perú

 

 
Un manojo de antiguas plumas de loro encontrado en un fardo funerario
de una tumba perteneciente a la cultura ychsma, una sociedad preincaica 
que vivió en la costa central de Perú entre los años 1000 y 1470

 

Fuente: https://www.nytimes.com

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Hace unos 15 años, George Olah, ecologista conservacionista de la Universidad Nacional Australiana, realizaba investigaciones en la Amazonía, colgándose de las copas de los árboles y recolectando muestras de sangre y plumas de guacamayos para su tesis doctoral. Entre las temporadas en el campo, solía explorar los yacimientos arqueológicos de la costa del norte de Perú, donde el clima era seco y no había bosques.

Un día, en un museo de campo situado a cientos de kilómetros de su lugar de estudio, vio plumas de guacamayo metidas dentro de la reconstrucción de una antigua tumba. Se quedó perplejo. “Es puro desierto. Está al otro lado de los Andes. Allí no hay selva tropical”, dijo. ¿Cómo llegaron las plumas?

La pregunta dio lugar a un proyecto paralelo de años de duración. En un nuevo estudio publicado el martes en la revista Nature Communications, Olah y sus colegas han llegado a la conclusión de que los loros vivos eran objeto de comercio a lo largo y ancho de los Andes debido a su plumaje. Las plumas que vio Olah, recuperadas originalmente de una tumba de entre 600 y 1000 años de antigüedad, apuntan a una compleja red de comercio anterior al Imperio inca.

“Este es uno de esos artículos que va a ser un clásico moderno”, dijo Rich George, antropólogo de la Universidad de California en Santa Bárbara, quien no participó en la investigación. “Estoy un poco celoso, para ser sincero. Es un gran artículo”.

Para las culturas antiguas de la costa de Perú, las plumas de loro tenían un gran valor. Sus colores, que iban del rojo brillante al azul intenso, representaban un estatus de élite y el poder. En las últimas décadas, han aparecido muchos artefactos con plumas en tumbas antiguas, lo que plantea interrogantes sobre la especie de la que proceden y si las aves llegaron vivas a la costa.

Las plumas habrían necesitado poco mantenimiento si simplemente fueron arrancadas y comercializadas como mercancías. Pero las aves vivas capturadas en la selva habrían necesitado comida, agua y protección durante el viaje, y ese traslado y comercio probablemente habría dependido de una vasta red de operaciones a través de los Andes.

Para reconstruir el recorrido, Olah y sus colegas estudiaron al menos tres fardos funerarios de una tumba antigua perteneciente a la cultura ychsma, una sociedad que habitó la costa central de Perú entre los años 1000 y 1470, antes de que surgieran los incas. Estos fardos solían ir acompañados de coloridos tocados ricos en plumas.

Los científicos comenzaron con la extracción de ADN antiguo de 25 plumas, para identificar las especies de aves. Luego compararon los resultados con muestras de plumas modernas, incluidas algunas que Olah recogió durante su trabajo de campo doctoral en la selva amazónica.

Identificaron cuatro especies distintas de loros nativos del Amazonas: el guacamayo escarlata, el guacamayo rojo y verde, el guacamayo azul y amarillo y el loro harinoso. Estas especies eran genéticamente diversas, lo que sugiere que las aves fueron capturadas en la naturaleza y no criadas en cautividad, lo que habría dado lugar a la endogamia.

La dieta de los guacamayos modernos es rica en plantas de la selva tropical. Pero los análisis químicos de las plumas antiguas revelaron una dieta rica en plantas que prosperan en ambientes cálidos y soleados, posiblemente maíz.

A los guacamayos les vuelven a crecer las plumas mediante un proceso de muda natural que puede durar hasta un año. Los resultados del estudio sugieren que lo más probable es que las aves antiguas fueron capturadas y transportadas a través de los Andes hasta la costa y se mantuvieran en cautividad el tiempo suficiente para que les crecieran nuevas plumas mientras comían una dieta completamente distinta.

Estas plumas formaban parte esencial de prácticas rituales sagradas y eran artefactos muy preciados. Un ave viva que pudiera producirlas año tras año habría sido sumamente valiosa, dijo José Capriles, antropólogo de la Universidad Estatal de Pensilvania, quien no participó en la investigación.

“Un pájaro es como la famosa gallina que pone huevos de oro”, dijo. “Pero en lugar de poner huevos de oro, simplemente le crecen plumas”.

Tras realizar los análisis químicos y de ADN, los científicos utilizaron técnicas de modelado del paisaje para comprender cómo se transportaban las aves. Estudiaron la topografía de la región, sus sistemas fluviales, los centros arqueológicos conocidos y los ejes comerciales de la época de la cultura ychsma, y luego calcularon qué rutas podrían haber sido menos costosas para transportar aves desde las tierras bajas amazónicas hasta la costa.

Dos rutas principales destacaban como posibilidades; ambas coincidían con caminos comerciales muy transitados de los que los científicos tienen pruebas arqueológicas. Una pasaba por el norte y la otra tomaba un camino más directo y central. La cultura ychsma también debió de depender de intermediarios para abastecerse y comerciar con los loros.

Olah vio la investigación como una extensión de su trabajo paralelo sobre el comercio moderno, ilegal y altamente lucrativo de animales salvajes. “En cierto modo muestra esta fascinación por, o hacia, estas aves que son muy inteligentes, coloridas y a menudo ruidosas”, dijo.

“Esto no hace más que acercarte a esa naturaleza humana”, añadió. “Que esta fascinación no es algo que solo sea relevante en la época moderna, sino que en realidad se remonta al pasado”.

 

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