sábado, 15 de agosto de 2020

¿Existe la fidelidad grupal? Unas ranas en Brasil parecen probar que sí

 

 
Una rana macho de la especie Thoropa taophora de Brasil.

 

Fuente: https://www.nytimes.com

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Desde el punto de vista del sexo, los machos de las ranas tienden a segregarse en dos campos: el grupo monógamo y el de los casanovas libertinos.

Esta división parece aplicarse a todos los anfibios que realmente no se comprometen entre estos dos extremos amorosos. Durante mucho tiempo, los investigadores han encontrado esto extraño; muchos otros animales practican la fidelidad grupal, en la que un macho entabla una relación a largo plazo con varias hembras a la vez, pero no se compromete con nadie más.

Ahora, un equipo de científicos ha encontrado en la selva atlántica de Brasil una rana de río que rompe las reglas, la Thoropa taophora, cuyas travesuras sexuales involucran de todo, desde canibalismo hasta abrazos pacificadores y algunos antebrazos sorprendentemente musculosos.

En el transcurso de una sola temporada de apareamiento, algunos machos se emparejarán exactamente con dos hembras, que alternativamente visitan a su pareja como si fuera un dispensador de esperma de tiempo compartido.

“Hay un vínculo entre el macho y la hembra, pero hay más de una pareja”, dijo Fábio de Sá, un biólogo de la Universidad de Campinas en Brasil y autor de un artículo publicado el miércoles en Science Advances que describe el nuevo comportamiento.

Gran parte del apareamiento de las Thoropa se reduce a la ubicación. Estas ranas aprecian los hábitats rocosos y húmedos llamados rezumaderos donde sus huevos pueden madurar. Los machos libran una guerra total por los rezumaderos emitiendo advertencias agresivas y golpeando a sus rivales con los pulgares tachonados de espinas que están en los extremos de sus abultadas —y dignas de una batalla— extremidades anteriores. Una vez que obtienen sus propiedades, los machos victoriosos pasan sus noches patrullando, con la esperanza de que una hembra pase y deje un escondite de huevos frescos.

Donde los rezumaderos abundan, ambos sexos de la rana Thoropa taophora tienen múltiples parejas, dijo De Sá. Pero cuando los rezumaderos escasean lo suficiente como para dejar a algunos machos sin hogar, las ranas a veces se ven obligadas a una transformación sexual sísmica.

“Para las hembras, los machos se convierten en el recurso limitante”, dijo el doctor De Sá. En estas circunstancias, las hembras hacen fila para aparearse con los machos dueños de los rezumaderos. En una serie de grabaciones de video, los investigadores encontraron que dos, tal vez tres, hembras podrían compartir la misma pareja, y que una de ellas por lo general surgía como la consorte “dominante” que monopolizaba la mayor parte del apareamiento.

Pero el grupo que cortejaba a los machos “tenía afiliación consistente” durante un período prolongado, dijo Kelly Zamudio, bióloga en la Universidad de Cornell y una de las autoras del estudio. Un análisis genético de los huevos puestos en cada rezumadero también reveló que los renacuajos eran todos hermanos o medios hermanos de diferentes edades, una seña de que podrían ser de dos mamás que habían visitado repetidamente al mismo papá.

Los sistemas de apareamiento como este son algo que “la gente sospechaba”, dijo Lauren O’Connell, bióloga de la Universidad de Stanford que no participó en el estudio. “Pero en realidad esto era una prueba de dicha idea”. Dijo que se trataba de “un esfuerzo realmente heroico de explicar el sistema de especies en la naturaleza”.

Las hembras, no obstante, no siempre se mostraron dispuestas a compartir. Al llegar al rezumadero para un encuentro nocturno, algunas intentaron comerse los huevos que ya estaban ahí, dijo De Sá. Para evitar este canibalismo filial, el macho en ocasiones intentaba crear una distracción, atrapando a la hembra con sus brazos fuertes por detrás, una posición típica de apareamiento. Pero el encuentro no siempre terminaba con sexo, a veces el macho simplemente parecía envolver a la hembra en un abrazo platónico, “como un abrazo de distracción”, dijo O’Connell.

La situación podría sonar poco óptima, especialmente para las hembras no-dominantes, dijo la doctora Zamudio. Pero cuando hay pocos lugares de apareamiento “es mejor ser secundaria, o incluso la hembra terciaria en el grupo”, dijo. “Al menos tienes oportunidad de poner unos huevos con el macho en lugar de estar sola”.

Los hallazgos también ayudan a completar el enigma de la fidelidad grupal, que ahora se ha documentado en todas las clases de animales de cuatro patas, o tetrápodos, dijo el doctor De Sá.

“En el gran esquema de la evolución, podemos decir que estamos completando un pedazo de información”, dijo. “Eso es bastante cool”.

 

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