viernes, 20 de septiembre de 2019

Cinecinco│Paprika│Satoshi Kon: 25 de setiembre



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El psiquiatra Atsuko Chiba ha desarrollado un método de terapia revolucionario denominado "PT", un prototipo de máquina experimental gracias a la cual es posible introducirse en la mente de los pacientes para tratar sus ansiedades. Pero uno de los modelos de PT es robado del laboratorio del Dr. Atsuko, y comienzan a utilizarlo para invadir las mentes de sus creadores, destruyendo sus personalidades mientras duermen.

Miércoles 25 de septiembre / 18:00
Gebräu Café & Restobar Cultural
Bolivar 107 - Arequipa

Ingreso libre

miércoles, 18 de septiembre de 2019

MUNA, un museo emblema para celebrar el bicentenario






Todo comenzó con una pregunta fría y sencilla: ¿Cómo evitamos que un incendio se lleve todo el patrimonio de textiles prehispánicos del Perú? No es una pregunta forzada: hoy, en un solo espacio del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia, existen 50 mil piezas en conservación.

Incendios como el que arrasó en el 2018 el Museo Nacional de Río, uno de los más antiguos de Brasil, nos muestra que el riesgo es real. Nuestros incalculables tesoros artísticos e históricos pueden desaparecer en un instante. La urgente discusión se inició en el Ministerio de Cultura hace seis años, y luego de estudiar las técnicas de conservación de los museos del ramo más importantes del mundo, se decidió por una solución radical: la construcción de un edificio moderno, que pueda asegurar todas las condiciones de control y seguridad. La mañana del domingo 15 de setiembre, el presidente Martín Vizcarra, el primer ministro Salvador del Solar y el ministro de Cultura, Luis Jaime Castillo, hicieron una visita informal al edificio que, finalmente, asegurará el futuro de nuestro tan frágil patrimonio prehispánico. Construido por un consorcio formado por las empresas OHL y Aldesa Construcciones, y gerenciado por la Unops (Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos), las obras del MUNA (Museo Nacional de Arqueología) han llegado a un 90% y ya evidencian su monumentalidad.

Ubicado en la zona arqueológica de Pachacámac, en el kilómetro 31 de la antigua Panamericana Sur, se trata de una caja de concreto y cristal, sólido y leve, gris y luminoso. Sus cinco niveles articulados por plataformas centrales pueden adaptarse a los más diferentes planteamientos museográficos y su techo cuenta con gigantescas cornisas que permiten regular el paso de la luz solar. Está claro: el edificio que acogerá las magníficas creaciones de los antiguos peruanos es, en sí mismo, una obra de arte.

Como señaló a El Comercio el ministro Castillo, el MUNA es un proyecto emblemático dentro de las inminentes celebraciones del bicentenario de nuestra independencia, junto a la renovación completa del MNAAHP de Pueblo Libre, que se convertirá en el Museo Nacional de Historia, la construcción del nuevo edificio del Archivo General de la Nación también en Pueblo Libre, así como el Centro de Visitantes en Machu Picchu.

Como señala Castillo, el edificio del MUNA está prácticamente listo, y será entregado al Estado a fines de octubre. Con sus 70 mil metros cuadrados construidos, no solo se trata de una obra colosal, sino también funcional.

Incluye modernos depósitos que podrán adaptarse a las necesidades futuras, y que están divididos en módulos para aislar las diferentes colecciones, protegidas con sistemas de control de temperatura, humedad y luz. En caso de fuego, por ejemplo, un sistema contra incendios absorbe el oxígeno y dispersa nubes de agua que ahogan las llamas. 

INAUGURACIONES Y MUDANZAS

Terminado el edificio, empieza la fase del diseño de la museografía para el MUNA, cuya primera actividad pública se tiene agendada el 2021, con una exposición que reúna las diferentes muestras de arte peruano prehispánico que han circulado por el mundo y cuyas piezas no se han visto en el Perú. Luego, el museo acogerá distintas actividades como la implementación de sus institutos de investigación, de conservación y de registro.
 
Finalmente, habrá que esperar hasta el 2024 para acudir a la inauguración de la exposición de su colección permanente. En esta sala, el circuito estará basado en anillos internos y externos, que permitirán al visitante conocer los períodos de las civilizaciones prehispánicas, desde el arcaico formativo, el intermedio temprano e intermedio y la época inca, o elegir un circuito más rápido que lo lleve directamente a las galerías de textiles y de metales.

"El MUNA cumplirá una función rectora del nuevo Sistema Nacional de Museos. Es una apuesta a largo plazo, es el inicio de una reforma", explica Castillo.

Para lo que el flamante MUNA no tiene prisa será en la mudanza de las colecciones. Como señala el ministro de Cultura se trata de un trabajo que tiene que ver con los registros y conservación de los depósitos, algo lejos de la mirada del público.

"Mudar colecciones como la de textiles paracas del Museo de Pueblo Libre, con más de 50 mil piezas, nos va a tomar 20 años. La cuestión de seguridad está por encima de cualquier otro interés. No tenemos apuro. Es mejor hacer las cosas bien que hacerlas rápido", señala. Para Denise Pozzi-Escot, directora del museo de sitio de Pachacámac y cuyo equipo es responsable del diseño de la museografía del MUNA, no podemos pensar en inaugurar un museo completo a la vez. En efecto, se trata de un trabajo sumamente complejo, delicado y progresivo. Hay que pensar en cómo llegan las piezas, en los laboratorios y los depósitos se debe controlar previamente las condiciones de temperatura y humedad para recién traer los materiales. Ya aquí, deberán pasar por todo un proceso de desembalaje y restauración preventiva.

Es imposible tener todo eso listo el próximo año. ¡Sería un caos!, explica. Por ello, como proyecto piloto, se comenzará trasladando a las nuevas instalaciones la colección actualmente conservada en los sótanos del Ministerio de Cultura. Como señala Pozzi-Escot, se trata de alrededor de 19 mil piezas, entre cerámica, metales y textiles.

"Es una colección ya con registro nacional, preparada para su traslado. Falta el trabajo de conservación preventiva y verificar que esté todo controlado para que puedan venir las piezas. Este plan piloto activará las diferentes zonas del museo y se irán ampliando según las necesidades", añade. 
 
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lunes, 16 de septiembre de 2019

La tuberculosis más letal ya tiene cura






TSAKANE, Sudáfrica— Cuando se unió a una prueba clínica de nuevos medicamentos para la tuberculosis, la joven agonizante pesaba apenas 26 kilos. Afectada por una cepa mortal de esta enfermedad, estaba aterrada. Las enfermeras de la localidad le dijeron que el hospital de Johannesburgo al que debían transferirla estaba muy lejos, e infestado de monos vervet.

“Lloré todo el camino en la ambulancia”, recordó recientemente Tsholofelo Msimango. “Dijeron que iba a vivir con changos, que las monjas no eran amables, que la comida era mala y que no había manera de que yo fuera a regresar. Les dijeron a mis padres que pusieran en orden el seguro porque me iba a morir”.

Cinco años después, Msimango, de 25 años, ya no tiene tuberculosis. Está saludable, pesa 47 kilos y tiene un hijo pequeño. La prueba clínica en la que participó era pequeña, solo había 109 pacientes, pero los expertos aseguran que los resultados preliminares son revolucionarios. El esquema de medicamentos que se probó con Msimango ha demostrado tener una tasa de éxito del 90 por ciento en contra de una enfermedad mortal, la tuberculosis extensamente resistente a los medicamentos (conocida también como XDR-TB).

El 14 de agosto, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) respaldó este trabajo al aprobar la más nueva de las tres medicinas usadas en el esquema. La OMS suele adoptar los tratamientos aprobados por la FDA o su homóloga europea, lo cual significa que este tratamiento podría usarse pronto en todo el mundo.

La tuberculosis ya ha superado al sida como la principal causa de muerte por enfermedad infecciosa en el mundo, y la llamada cepa XDR es la de mayor letalidad. Es resistente a las cuatro familias de antibióticos que se suelen usar para combatir la enfermedad. Solo una pequeña fracción de los diez millones de personas infectadas de tuberculosis cada año padecen esta variante de la enfermedad, pero muy pocas de ellas sobreviven.

Hay aproximadamente 30.000 casos en más de cien países. Tres cuartas partes de esos pacientes fallecen antes de siquiera recibir un diagnóstico, según creen los expertos, y entre aquellos que reciben el tratamiento usual el índice de curación es apenas del 34 por ciento.

El tratamiento es extraordinariamente difícil. Un esquema típico en Sudáfrica requiere de hasta cuarenta pastillas diarias, ingeridas hasta por dos años. Otros países dependen de esquemas aún más antiguos que incluyen inyecciones diarias de antibióticos que pueden tener efectos secundarios devastadores, como sordera, insuficiencia renal y psicosis.

Sin embargo, en la prueba a la que se unió Msimango, llamada Nix-TB, los pacientes solo tomaron cinco pastillas al día por seis meses. Las pastillas contienen solo tres fármacos: pretomanid, bedaquilina y linezolid. (Algún día, quizá todo el esquema venga en una sola píldora, como los medicamentos del VIH, dijo un experto).

Hasta hace poco, algunos grupos de activistas se oponían a la aprobación del pretomanid, pues decían que el medicamento necesitaba de más pruebas. No obstante, otros expertos en tuberculosis argumentaron que la situación es tan desesperada que había que tomar algunos riesgos. Gerald Friedland, uno de los descubridores de XDR-TB y ahora profesor emérito de la facultad de Medicina de Yale, llamó a Nix “una prueba maravillosa” que podría revolucionar el tratamiento: “Si esto funciona tan bien como parece, hay que hacerlo ya”.

Aparece un asesino

Los reportes de que la tuberculosis había desarrollado una temible cepa nueva surgieron en 2006, cuando los médicos que asistieron a un congreso mundial de sida se enteraron de un desafortunado grupo de enfermos de tuberculosis en Tugela Ferry, una ciudad de Sudáfrica. De los 53 pacientes en los que se había detectado la cepa, 52 habían muerto, casi todos en algún momento del mes posterior al diagnóstico. Eran relativamente jóvenes: la edad media era de 35 años.

En los primeros años, XDR-TB era una sentencia de muerte. Los doctores probaron con todos los medicamentos que se les ocurrieron, desde los usados para tratar la lepra hasta los que se emplean para combatir las infecciones en las vías urinarias. La tasa de mortalidad era de aproximadamente 80 por ciento. A veces los medicamentos mataban a los pacientes. En otros casos, los pacientes fallecían porque no podían tolerar los fármacos y los dejaban de tomar.

Los gérmenes de la tuberculosis se albergan profundamente en los pulmones y forman barricadas dentro de acumulaciones de células muertas. Para deshacer esos nódulos y matar a todas las bacterias en el interior, es necesario tomar medicamentos durante meses. Casi todos los antibióticos causan náuseas y diarrea. Sin embargo, algunos —especialmente los inyectados— son mucho más agresivos para los pacientes.

“Algunos tienen alucinaciones”, dijo Pauline Howell, investigadora de la tuberculosis a cargo de las pruebas Nix en el Hospital de Enfermedades Tropicales Sizwe en Johannesburgo, donde le dieron tratamiento a Msimango. “Tuve un paciente que intentó abrirse la piel porque pensaba que tenía insectos moviéndose en su interior”.

Los medicamentos pueden dejar a los pacientes en silla de ruedas por el vértigo o sordos en tan solo un fin de semana. Los nervios de pies y manos se atrofian hasta que ya no pueden caminar o cocinar. Uno de los pacientes de Howell sufrió tanto por un zumbido en el oído que intentó suicidarse. También Msimango estuvo muy cerca de la muerte porque las drogas eran demasiado fuertes para ella.

En un inicio, Msimango recibía las inyecciones en un hospital y se tomaba las pastillas bajo la atenta supervisión de su madre. No obstante, la hacían sentir tan mal que las escupía en secreto y luego las metía entre los cojines del sofá cuando su madre no la veía. Después de que dejó el tratamiento dos veces, la transfirieron a Sizwe, a pesar de su temor a morir sola.

¿Una aprobación apresurada?

El esquema que se probó con éxito en Sizwe se llama BPaL, acrónimo de los tres fármacos que lo conforman: bedaquilina, pretomanid y linezolid.

El esquema de BPaL es “audaz, puesto que son tres fármacos asesinos en lugar de dos asesinos más algunos de apoyo”, comentó Howell. Explicó que la mayoría de los esquemas se basan en dos fármacos fuertes que pueden destruir muros bacterianos e incluyen otros con menores efectos secundarios, pero que solo evitan que la bacteria de la tuberculosis se multiplique.

Sin embargo, incluso el nuevo tratamiento plantea riesgos. El uso a corto plazo del linezolid para combatir infecciones serias hospitalarias causa pocos problemas, pero usarlo durante varias semanas contra la tuberculosis puede dañar los nervios de los pies, lo que afecta la capacidad para caminar o puede suprimir la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas. (Para encontrar la dosis ideal de linezolid, los investigadores de Nix han iniciado una prueba clínica nueva, ZeNix.)

La FDA aprobó en 2012 el uso de la bedaquilina para tratar la tuberculosis resistente a múltiples medicamentos (la cepa XDR es un subgrupo aún más mortífero), y en 2015 la OMS hizo lo mismo. Hasta mediados de agosto, el pretomanid estaba en disputa, aunque en junio un comité consultivo de la FDA decidió aprobarlo con catorce votos a favor y cuatro en contra. Algunos grupos de activistas argumentaron en ese momento que se habían hecho muy pocas pruebas con el medicamento.

“El pretomanid parece ser un medicamento prometedor, pero lo están apresurando”, dijo en julio Lindsay McKenna, codirectora del proyecto de tuberculosis de Treatment Action Group, una organización de activistas e investigadores.

El pretomanid no es propiedad de ninguna farmacéutica, sino de TB Alliance, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York que busca nuevos tratamientos. Mel Spigelman, presidente de TB Alliance, sostuvo que una prueba clínica más completa sería poco práctica y además poco ética. “Pónganse en la posición de los pacientes”, afirmó. “Si te ofrecen la opción de elegir entre tres medicamentos con una tasa de curación del 90 por ciento y veinte o más con menos probabilidades de curarte, ¿quién estaría de acuerdo con hacer aleatorización?”.

Una prueba de ese tipo costaría 30 millones de dólares y tomaría cinco años más, añadió. “Eso es un muy mal uso de los pocos recursos que se tienen”.

‘No hay manera de sobrevivir’

El panorama de Innocent Makamu, de 32 años, era pasar dos años en el hospital cuando decidió formar parte de la prueba Nix en 2017.

Al igual que a Msimango, un compañero de cuarto le había contagiado la tuberculosis resistente a los medicamentos. Él es plomero y, en ese entonces compartía habitación con un carpintero en una construcción en un lugar distante. Al poco tiempo, comenzó a sentirse cansado y perdió el apetito. Los doctores del hospital cerca de su casa le diagnosticaron tuberculosis y le recetaron veintinueve pastillas y una inyección diarias.

En el hospital, vio a otros dos pacientes internados marchitarse y morir porque no lograron apegarse al esquema. “Pensé: ‘No hay manera de sobrevivir’”. Después, otras pruebas mostraron que había desarrollado la tuberculosis resistente a los medicamentos. Lo transfirieron a Sizwe y le ofrecieron un lugar en la prueba Nix.

Algunos pacientes de ahí que estaban en el esquema estándar de cuarenta pastillas lo desalentaron. “Me dijeron: ‘Los están usando como conejillos de Indias’”, contó. “Incluso las enfermeras pensaban eso”. Pero la posibilidad de solo tomar cinco pastillas durante seis meses le pareció muy tentadora, así que se ofreció para participar. Al mes, notaba que estaba funcionando. “Luego los pacientes que nos dijeron ‘conejillos de Indias’ desearon haber tomado las pastillas de prueba”, comentó.

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domingo, 15 de septiembre de 2019

Video: Himno Nacional del Perú en quechua por Sylvia Falcón






Himno Nacional del Perú · Sylvia Falcón 
Fantasía Pokcra
℗ 2016 Sylvia Falcón

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Lorenzo y Pepita (15-Setiembre-2019)



https://www.comicskingdom.com/blondie/2019-09-15



Blondie (Pepita, Lorenzo o Lorenzo y Pepita en algunos países hispanohablantes) es una tira cómica estadunidense creada por Chic Young. Distribuida por King Features Syndicate y publicada en diversos rortativos desde el 8 de septiembre de 1930.1​ El éxito llevó a la creación de películas (1930-1950), programas de radio, historietas y una serie animada. "Blondie" en inglés es un diminutivo cariñoso que se traduce al español como Rubita, ya que en efecto, la protagonista de esta family strip es una joven notoriamente rubia.

Garfield (15-Setiembre-2019)



https://garfield.com/comic/2019/09/15



Garfield es el nombre de la historieta creada por Jim Davis, que tiene como protagonistas al gato Garfield, al no muy brillante perro Odie, y a su dueño, el inepto Jon Arbuckle (Jon Bonachón en el doblaje latinoamericano). El protagonista se llama así por el abuelo de Davis, James Garfield Davis, que fue bautizado en honor al presidente estadounidense James A. Garfield.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Revista [PDF]: Boletín de la UNOP Vol. 14 Nro. 1

2019




NOTAS CORTAS
  • Robert A. Wiebe (2019). Observations of Blue-naped Chlorophonias (Chlorophonia cyanea) in the lowlands of the Madre de Dios Department, Peru, with comments on the species’ presence in the Amazonian lowlands. Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP), 14(1): 5-9.
  • Jacob B. Socolar (2019). First record of Snethlage’s Tody-Tyrant (Hemitriccus minor pallens) from Peru’s Nanay River basin. Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP), 14(1): 10-11.
  • Jhonson K. Vizcarra (2019). Observación de la Gaviota de Capucha Café (Chroicocephalus maculipennis) en los Humedales de Ite, costa sur del Perú. Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP), 14(1): 12-14.
  • Jesús Alferez & Shamir Delgado (2019). Primer registro de Chrysolampis mosquitus para el departamento de Madre de Dios y el Perú. Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP), 14(1): 15-18.
  • Javier Armando Azabache-Requena & Ronald Marcial-Ramos (2019). Análisis de peligro aviario en el Aeropuerto Guillermo Concha Iberico, Piura, Perú. Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP), 14(1): 19-28.

ARTÍCULOS
  • Renzo P. Piana (2019). Distributional changes and ecological responses of Harris´s Hawks (Parabuteo unicinctus) in Lima city, Peru. Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP), 14(1): 29-37.
  • Judith Figueroa (2019). Cuidado parental de un volantón y polluelo del Piquero de Nazca (Sula granti) en las islas Lobos de Afuera (Perú), 2003 y 2004. Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP), 14(1): 38-55.

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Revista [PDF]: La Chiricoca 24

JULIO 2019





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Podcast Nómadas: Tiflis, un valle lleno de color





Al pisar esta tierra se siente el peso de su historia; de la más reciente –las turbulencias posteriores a su independencia de la Unión Soviética– y de incontables siglos anteriores. La actual Georgia formó parte del Imperio Ruso después de sucederse renios, batallas e invasiones. El presente de su capital es una compleja y estimulante síntesis de todo ello. Tiflis (Tbilisi) está colocada en lo más resguardado del valle que atraviesa el río Mtkvari. El verde intenso de los bosques que la rodean combina con el tono amarillento de la piedra de sus iglesias, los tejados rojos y las coloridas fachadas. Este viaje sonoro tiene un marcado matiz musical porque nuestra anfitriona es la soprano Lali Chilaia, que nos guiará por la céntrica avenida Rustaveli. Acompañada por el pianista Sandro Bakhuashvili interpretará alguna canción del precioso repertorio tradicional del país. Contamos también con el mexicano Eduardo Beltrán, el uruguayo Rubén Alayón y el georgiano Giorgi Margishvili, todos residentes –presentes o pasados– en la vibrante ciudad de Tiflis.


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viernes, 13 de septiembre de 2019

Revista [PDF]: Quingnam Vol 5 (2019)





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Trujillo: Arqueólogos hallan tocado y tabardo hechos con plumas de aves exóticas



10:59 | Trujillo, ago. 29.
 
Descubrimiento de contexto funerario se efectuó en zona de Pampa La Cruz, en Huanchaco.

En el último día de excavación en Pampa La Cruz, el arqueólogo Gabriel Prieto Burméster y su equipo de investigadores hallaron los restos de un nuevo individuo chimú, enterrado con lujosas prendas en la cabeza y cuerpo, confeccionadas con plumas de aves exóticas. 

Gabriel Prieto, director del Proyecto Arqueológico Huanchaco y quien dirige las excavaciones en Pampa La Cruz, zona ubicada en el distrito de Huanchaco, provincia liberteña de Trujillo, informó a la Agencia Andina que el cuerpo del individuo habría sido adornado con un tabardo, parecido a un poncho actual, de aproximadamente 1.10 centímetros de longitud que fue confeccionado con plumas rojas y amarillas, pero cuyo estado de conservación no ha sido el más óptimo.
 
Mientras que en la cabeza se halló un tocado muy vistoso, elaborado cuidadosamente con plumas de color azul, blanco, verde, negro y amarillo.

"Tenemos que hacer los estudios para saber a qué a tipo de ave le pertenecieron estas plumas, la técnica de manufactura, y porque estamos pensando que se usó una resina de color negra para asegurar los hilos y sogas del tocado, producto que actualmente se usa en la selva del país", anotó.

El investigador afirmó que la posición de cuclillas en la que fue hallada esta osamenta es similar a la encontrada en la temporada de excavación anterior, que al igual registró un tocado y tabardo de plumas.

Sin embargo, anotó que una de las pocas diferencias entre ambos hallazgos es que en el primero predominaban los colores azules, mientras que en este reciente hallazgo resalta el amarillo y rojos, blanco y negro.

"Este sitio siempre nos sorprende, porque primero habíamos encontrado ese tipo de tumbas en la parte alta de la huaca, entonces dijimos que eran de la élite chimú, y había relación, pero ahora hallamos otra con las mismas características en la parte baja, lo que hace que toda interpretación vuelva a foja cero", remarcó.
 
Gabriel Prieto afirmó que la tumba donde se encontró el primer tocado de plumas estaba junto a un individuo de unos 11 y 12 años, y que había muerto por un golpe fuerte en la cabeza; mientras que a este segundo aún se le debe hacer las pruebas de antropología física para saber la edad y la época en que murió.

"La importancia de este sitio se materializa con el hallazgo de estos elementos, que son especiales, porque imagínate que estamos hablando de casi 15 años de excavación en Chan Chan y no han encontrado ninguna de esas plumas y nosotros tenemos dos de estas piezas, entonces esto demuestra que los chimús decidieron enterrar estos artefactos naturales, coloridos y exclusivos en Pampa La Cruz”, aseveró.

Las piezas fueron llevadas al laboratorio donde tendrá que pasar por un riguroso proceso de conservación, debido a que su estado no es el más óptimo.

También será llevadas todas las piezas halladas durante estos seis meses de investigación, entre la que destaca el descubrimiento de una gran ofrenda marina moche, compuesta por varios peces grandes, entre ellos dos kogia, un tipo de cetáceo o cachalote pigmeo, que aún presentan un misterio para estos investigadores peruanos.
 
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domingo, 8 de septiembre de 2019

Concierto de la Orquesta Sinfónica de Arequipa: 13 de Setiembre



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Concierto de la Orquesta Sinfónica de Arequipa bajo la dirección del Maestro Emmanuel Siffert (Suiza). Organizan: Dirección Desconcentrada de Cultura de Arequipa y Embajada de Suiza en el Perú

Programa

Templo Museo de la Tercera Orden Franciscana
Ingreso: 19:00 h
Inicio: 19;30 h
 
Ingreso libre hasta completar aforo

¿Las plantas tienen algo que decir? Esta científica dice que sí





Todo esto ha sucedido mientras Gagliano se dedica a la investigación científica, una disciplina en la que ha roto paradigmas en el ámbito de la conducta y las señales de las plantas. Actualmente trabaja en la Universidad de Sídney, en Australia, y ha publicado una serie de estudios que sustentan la premisa de que, hasta cierto punto, las plantas son inteligentes. Sus experimentos indican que pueden aprender conductas y recordarlas. Su trabajo también sugiere que las plantas pueden “escuchar” el correr del agua e incluso producir sonidos de chasquidos, quizá para comunicarse.

Las plantas han moldeado directamente los experimentos y la trayectoria profesional de Gagliano. Cuenta que, en 2012, un roble le aseguró que una riesgosa solicitud de beca (donde proponía una investigación acerca de la comunicación sonora con las plantas) tendría éxito. “Estás aquí para contar nuestras historias”, le dijo el árbol.
“Estas experiencias no son del tipo: ‘Ay, eres una rara, eso solo te sucede a ti’”, dijo Gagliano. Explicó que aprender de las plantas es una práctica ceremonial bastante documentada (aunque por lo general no es respaldada por científicos).

“Forma parte del repertorio de experiencias humanas”, dijo. “Hemos estado haciendo esto desde siempre y lo seguimos haciendo”.
Gagliano sabe que estas afirmaciones, basadas en experiencias subjetivas y no en evidencia científica, pueden interpretarse fácilmente como un delirio. También sabe que eso podría afectar su carrera profesional (los científicos que estudian las plantas son quienes más odian este tipo de cosas). En 1973, un libro sumamente popular titulado La vida secreta de las plantas hizo planteamientos seudocientíficos acerca de las plantas, incluyendo que disfrutan la música clásica y pueden leer la mente humana. El libro fue desacreditado contundentemente, pero la vorágine provocó que muchas instituciones e investigadores se mostraran recelosos ante los atrevidos comentarios sobre la botánica.

En cualquier caso, el año pasado, Gagliano publicó una biografía estimulante y dispersa acerca de las conversaciones con plantas que inspiraron su obra revisada por pares, titulada Thus Spoke the Plant (Así habló la planta). Ella cree, al igual que muchos científicos y ambientalistas, que debemos entendernos como parte del mundo natural con el fin de poder salvar al planeta.
A medida que el colapso medioambiental se avecina, nunca hemos sabido tanto acerca de la vida en la Tierra… lo extraordinaria e intrincada que es, y cuán impreciso es el límite en el que “eso” termina y comenzamos “nosotros”.

Por ejemplo, el lenguaje no parece estar limitado a los seres humanos. Los perros de la pradera usan adjetivos (muchos adjetivos) y el ratón cantor de Alston, una especie que se encuentra en Centroamérica, canta “educadamente”. Los cuervos han demostrado una planeación avanzada, otro golpe a la excepcionalidad humana, pues intercambian alimento y eligen las mejores herramientas para usarlas más adelante.

La lista continúa. Las hormigas cortadoras de hojas no solo inventaron la agricultura un par de millones de años antes que nosotros, sino que tienen sus propios vertederos de basura… y hormigas encargadas de la basura. Incluso es válido decir que el moho del limo toma “decisiones” y es tan bueno para decidir la ruta más eficiente entre los recursos que los investigadores han sugerido que lo utilicemos para contribuir con el diseño de carreteras.

No obstante, puede que las capacidades de las plantas sean las más sorprendentes, tan solo porque solemos verlas como mera decoración. Las plantas pueden hacer muchas cosas que nosotros no podemos. Los árboles pueden clonarse a sí mismos en superorganismos de ochenta mil años de antigüedad. El maíz puede llamar a las avispas para atacar a las orugas, pero algunos investigadores sugieren que también tenemos cosas en común. Las plantas comparten nutrientes y reconocen a sus familiares. Se comunican entre sí. Saben contar. Pueden sentir cuando las tocas.

Sabemos que las plantas responden a sus entornos de maneras sofisticadas y complejas. “Mucho más complejas de lo que imaginábamos hace unos años”, comentó Ted Farmer, un botánico de la Universidad de Lausana, en Suiza, y uno de los primeros en defender el concepto de la comunicación entre plantas.

Farmer se suma al grupo de investigadores que aún se siente “muy” incómodo al describir a las plantas, que carecen de neuronas, como “inteligentes”. Aunque ahora la mención de su “conciencia” (otra palabra sin una definición sólida) es lo que está enfureciendo a la comunidad científica.

Un grupo de biólogos publicó un artículo a mediados de este año con el título práctico: Plants Neither Possess nor Require Consciousness (Las plantas no tienen conciencia ni la necesitan). Los autores emitieron una advertencia en contra del antropomorfismo y argumentaron que quienes proponen la existencia de una conciencia en las plantas han abordado “de manera constantemente superficial” las capacidades únicas del cerebro. Aunque el libro de Gagliano pasó inadvertido, sus experimentos y declaraciones en los que dota de sentimientos y subjetividad a las plantas se encontraron entre los que fueron criticados y ella fue categorizada, a modo de burla, como parte de “una nueva ola de biología romántica”.

Durante años, distintas versiones de este debate han estado latentes. En 2013, Michael Pollan escribió acerca de cuando Gagliano presentó los resultados de un experimento a un público incrédulo. Quizá ese es su estudio más famoso. La investigadora trató de descubrir si las plantas, al igual que los animales, podían manifestar un tipo de aprendizaje básico llamado “habituación”.

La Mimosa pudica (que puede que la conozcas como la “planta sensitiva”) retrae sus hojas al tacto. Así que, en el experimento, se dejaron caer unas mimosas en maceta a unos cuantos centímetros del piso cubierto de hule espuma. Al principio, las hojas se cerraron de inmediato, pero con el paso del tiempo, dejaron de reaccionar.

No fue a causa de la fatiga, escribió Gagliano, porque cuando se sacudían las macetas, las hojas volvían a cerrarse, y cuando se repitió la prueba de dejarlas caer un mes después, sus hojas permanecieron inmóviles.

Gagliano argumentó que las plantas habían “aprendido” que la caída no representaba una amenaza. Las plantas lo recordaron.

Investigaciones subsecuentes han indicado que las plantas bien podrían ser capaces de tener cierto tipo de memoria, pero la conclusión de Gagliano no fue bien recibida en esa época. La manera en que planteó la información tampoco fue de mucha ayuda. Ella insiste en que no usa metáforas en su trabajo y que el término “aprendizaje” es la mejor descripción para lo que ha observado, aunque no sepamos cómo lo hacen las plantas.

Este experimento fue “un trabajo extraordinario”, dijo Pollan. “Los seres humanos solemos subestimar a las plantas y ella forma parte de un pequeño grupo de científicos que busca cambiar esa historia”.

“Mónica es una joven brillante y ha sido una gran generadora de ideas en el campo de la biología sensorial de las plantas”, afirmó Heidi Appel, una científica que descubrió que la arabis produce más químicos defensivos cuando se le expone al sonido estresante de la masticación de una oruga. “Estamos investigando cosas que, de otro modo, no habríamos investigado”.

No obstante, en la biografía de Gagliano, dijo Appel, “hay una mezcla de ciencia y experiencias espirituales que me parece que estarían mejor separadas”.

Gagliano creció en el norte de Italia y se formó como especialista en Ecología Marina. Pasó los primeros años de su licenciatura estudiando al Pez Damisela de Ambon en el arrecife de la Gran Barrera de Coral.

Después de pasar meses bajo el agua, observando al pececillo, Gagliano aseguró que comenzó a sospechar que los peces comprendían mucho más de lo que ella creía, incluyendo que ella los iba a diseccionar. Eso le generó una crisis profesional.

Poco a poco, las plantas se abrieron paso en la vida de Gagliano. Cuenta que trabajó como voluntaria en una clínica herbolaria y empezó a consumir la ayahuasca, una preparación alucinógena que provoca visiones y revelaciones emocionales (y con frecuencia, náuseas). Recuerda que un día estaba caminando por su jardín, sin haber consumido la sustancia, y escuchó en su cabeza que una planta le sugería que las estudiara.

 En 2010, viajó a Perú para trabajar con un chamán de las plantas llamado Don M.

Para comunicarse con las plantas, Gagliano siguió “la dieta”, el método chamánico tradicional de los indígenas de la Amazonía en el que el ser humano establece un diálogo con una planta. Las reglas pueden variar pero, por lo general, consiste en seguir un régimen alimenticio (sin sal, alcohol, azúcar ni sexo; algunos productos de origen animal también podrían estar prohibidos, dependiendo de la cultura) y beber un brebaje de plantas (en ocasiones alucinógenas y en otras no), en aislamiento durante días, semanas o meses. Se entona un icaro —que es un canto medicinal— para compartir con la planta, además de visiones y sueños, y entonces el conocimiento sanador de la planta se vuelve parte del humano. Ella advierte que no es una actividad divertida.

En determinado momento, Gagliano comenzó a “trabajar con” plantas, como la albahaca, en su propio huerto. “¿Alguna vez te preguntaste si te estabas volviendo loca?”, le pregunté. “Por supuesto”, respondió y rio. “Sigo preguntándomelo”. Pero cree que debería tener la libertad de poder hablar abiertamente acerca de estas experiencias.

“Quizá debemos reconocer que apenas alcanzamos a comprender quiénes somos, apenas comprendemos dónde estamos, sabemos muy poco en comparación con lo que hay que saber”, explicó. “Me parece que estar abierto a explorar y aprender es una señal de sabiduría y no de locura. Quizá la sabiduría y la locura son muy similares en un punto determinado”.

Puesto que es una mujer blanca en un viaje a través de diversos rituales sagrados, Gagliano habla a conciencia, y a menudo, sobre los legados del colonialismo, el capitalismo y las tendencias de la nueva era de explotación que, en definitiva, incluyen la proliferación de los retiros para consumir ayahuasca. Ahora un término como “chamán” puede hacernos pensar en el saqueo de un arquetipo moderno poco popular: el devoto del bienestar que decide combatir las enfermedades con un rastro de salvia alrededor de sus hijos no vacunados.

No obstante, quienes apoyan a Gagliano afirman que su viaje está sustentado en el deseo de desafiar las creencias dominantes.

“He estado trabajando con la idea de la inteligencia de las plantas durante muchos años”, comentó Luis Eduardo Luna, un antropólogo e investigador de la ayahuasca en Brasil, quien ha colaborado con Gagliano. En 1984, publicó un artículo en el Journal of Ethnopharmacology donde detalló el concepto de las plantas como maestras en la Amazonía peruana.

Luna dice que le emocionó poder escuchar esas ideas expresadas por una científica y no por alguien dedicado al ámbito de las humanidades.

“Es probable que vivamos en un universo mucho más interesante, quizá vivimos en un planeta lleno de vida inteligente”, dijo Luna. “Creo que es muy importante que de alguna manera recuperemos esta idea de la sacralidad de la naturaleza en una situación tan terrible como la que vivimos ahora”. “Me interesa mucho la noción de las plantas como maestras, lo que podemos aprender de ellas como modelos a seguir”, afirmó la escritora Robin Wall Kimmerer, quien también es especialista en Botánica, profesora de SUNY, y miembro de la Nación de Ciudadanos Potawatomi. “Y eso se debe a mi trabajo con el conocimiento indígena, ya que es una premisa fundamental de la filosofía ambiental indígena”. Kimmerer no considera las experiencias de Gagliano como un proceso místico, sino como una exploración que no se ha comprendido a cabalidad.

“Algunos de los medicamentos que las personas han fabricado solo son bioquímica sofisticada puesta al fuego”, declaró Kimmerer. “Piensas: ‘¿Cómo demonios lo supo la gente?’. Y la respuesta casi siempre es: ‘Las plantas nos dijeron cómo hacerlo’. No se trata necesariamente de entrar al bosque y que alguien te toque el hombro, sino que las culturas indígenas tienen sistemas sofisticados que son protocolos de investigación, en cierto sentido, para aprender de las plantas. Estos incluyen el ayuno, prácticas ceremoniales que te ponen en un estado de tal apertura ante las conversaciones de otros seres que puedes escucharlos”.
 
“¿Alguna vez has tenido una experiencia similar?”, pregunté. “Sí”, respondió y prefirió no ahondar más en el comentario. “Basta decir que he tenido experiencias de concentración y atención intensas con las plantas, de las que terminé aprendiendo algo que desconocía y es increíble. Piensas: ‘Caray, ¿de dónde salió eso?’”.

El problema de hablar de esas experiencias, dijo Kimmerer, es que “están sustentadas en un contexto cultural que es tan distinto a la ciencia occidental que son descartadas con facilidad”.

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