sábado, 15 de diciembre de 2018

Podcast Nómadas: Viena. Cultura y café





Nuestro paseo por la capital austríaca comienza en su antiguo centro de poder imperial, el descomunal Hofburg. La visita es larga e intensa; no podemos pasar por alto sus museos e instituciones anexas, como la Escuela Española de Equitación. Florian Wiesinger, de la oficina de turismo de la ciudad, nos muestra el núcleo monumental contenido en los límites del Ring, la gran avenida circular. No podemos pasar por alto los famosos cafés vieneses –declarados patrimonio cultural inmaterial por la Unesco–: el director de la oficina de turismo de Austria en España, Georg Kapus, nos introduce en su peculiar cultura. Hacemos parada también en varios museos imprescindibles con Ingrid Friz Frizberg, responsable de marketing de Turismo de Viena. En el diario de viaje descubrimos otra cara de Marruecos a través de la mirada de una invidente.


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Video: Sonidos de Marte





Listen to Martian wind blow across NASA’s InSight lander. The spacecraft’s seismometer and air pressure sensor picked up vibrations from 10-15 mph (16-24 kph) winds as they blew across Mars’ Elysium Planitia on Dec. 1, 2018. The seismometer readings are in the range of human hearing, but are nearly all bass and difficult to hear on laptop speakers and mobile devices. We provide the original audio and a version pitched up by two octaves to make them audible on mobile devices. Playback is suggested on a sound system with a subwoofer or through headphones. Readings from the air pressure sensor have been sped up by a factor of 100 times to make them audible. For full-length uncompressed .wav files, visit NASA.gov/sounds.

Fanny y Alexander / Ciclo de cine: Centenarios



https://www.facebook.com/events/1923099351102419/



Este 2018 se conmemoran los centenarios de cuatro personas que dejaron huella en la historia del cine, cuatro artistas que marcaron influencia en sus respectivos años de gloria y que aún, revisando cada filmografía, pueden servir de inspiración para los nuevos amantes del cine.

Este 2018 el maestro de cine sueco, Ingmar Bergman, hubiese cumplido 100 años y el cineclub David Griffith no podía dejar de lado esta importante conmemoración, celebrando a uno de los mejores directores de la historia, esta vez presentando una de sus obras cumbre, Fanny y Alexander.

La historia está ambientada en 1907, en Uppsala, Suecia, y se centra en los Ekdahls, la familia del joven Alexander y su hermana Fanny. Los padres se dedican al teatro y son felices, hasta que el padre muere de forma repentina. Al poco tiempo, la madre decide casarse con un líder religioso conservador, una decisión que cambiará sus vidas.

Centro Cultural Peruano Norteamericano
Martes 18 de diciembre a las 19:00
Melgar 109 - Arequipa
Ingreso libre

Stalag 17 / Ciclo de cine: Centenarios



https://www.facebook.com/events/322832668311394/



Este 2018 se conmemoran los centenarios de cuatro personas que dejaron huella en la historia del cine, cuatro artistas que marcaron influencia en sus respectivos años de gloria y que aún, revisando cada filmografía, pueden servir de inspiración para los nuevos amantes del cine.

William Holden fue una de las mayores estrellas del Hollywood clásico. En su haber cuenta con muchas actuaciones memorables en verdaderos hitos de su tiempo como Sunset Boulevard (1950), Picnic (1955), El puente sobre el río Kwai (1958) o la mítica Grupo Salvaje (1968). Ganó el Oscar en 1953 a la mejor actuación por su papel en la gran cinta de Billy Wilder, Stalag 17.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en un campo de prisioneros alemán, unos seiscientos sargentos americanos comparten el barracón 17. En Nochebuena, dos de ellos se disponen a fugarse, pero son descubiertos y ejecutados por soldados alemanes que estaban al acecho. 


Centro Cultural Peruano Norteamericano
Lunes, 17 de diciembre a las 19:00
Melgar 109 - Arequipa


Ingreso libre

martes, 11 de diciembre de 2018

Apollo 8 21-28 December 1968 50th Anniversary an essay by Hamish Lindsay [PDF]



 https://goo.gl/Qa8FxC


State of Art Documentation, written by Hamish Lindsay and pdf’d by Glen Nagle https://goo.gl/Qa8FxC. This is a 64-page file that would be ideal for printing, or viewing on a tablet. The links to audio files are clickable and will open the files on the website of honeysucklecreek.net Colin Mackellar

Running Tisur II Eco Run 5k y 10k 2018: "Dejando huella"



https://www.facebook.com/notes/tisur/running-tisur-ii-eco-run-5k-y-10k-2018-dejando-huella/741421446224513/



Un viaje a las estrellas sin salir de la Tierra




Las antenas del Gran Conjunto Milimétrico/submilimétrico de
Atacama, conocido como ALMA, en el desierto de Atacama en Chile


Fuente: https://www.nytimes.com 
Por

Después de treinta horas de dar tumbos en aviones y autobuses, por fin estaba parado en la oscuridad contemplando un inmenso cielo nocturno. Al parecer mi largo viaje me había llevado a una orilla del espacio interestelar en vez de a la meseta de gran altura que es el desierto de Atacama en Chile.

Fue la primera noche de un viaje que duró un mes en el cual visité los observatorios astronómicos de Chile, Los Ángeles y Hawái. Ya sea por su uso profesional o para el público general, los observatorios promueven las exploraciones humanas del cosmos. Suscitan asombro y descubrimiento pero, incluso antes de poner un pie dentro del primero, ya estaba viendo el espacio exterior de una manera nueva y fascinante.

Aquella primera noche en el desierto de Atacama, tal vez el mejor lugar del mundo para ver el cielo de noche, la Vía Láctea le fue fiel a su nombre: una aparente mancha de leche se extendía de horizonte a horizonte. Fue a inicios de mayo, era otoño en el hemisferio sur, y nuestro grupo había pasado casi cinco horas viendo el cielo nocturno. Nos habíamos conocido en San Pedro de Atacama, un pequeño poblado a 2400 metros sobre el nivel del mar ubicado cerca de la frontera de Chile con Bolivia. Durante las veinticuatro horas que estuve ahí, conocí gente de Estados Unidos, Brasil, Francia, Canadá, Italia, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Abundan las actividades: renta de bicicletas de montaña, visitas a salares y fotografías a flamencos rosas.

Sin embargo, yo estaba ahí para observar las estrellas. El desierto de Atacama es el más seco del mundo. La combinación de aridez, altitud y baja población da como resultado un lugar excepcional por la calidad de sus condiciones de observación. San Pedro de Atacama brindaba varios recorridos para ver el cielo de noche, pero esta zona no es solo para aficionados. Chile —principalmente en el desierto de Atacama— tiene el 70 por ciento de los observatorios astronómicos profesionales del mundo, si se toman en cuenta los nuevos que están en construcción, como el Telescopio Gigante de Magallanes  (TGM).

Mientras estuve en San Pedro de Atacama, también quise visitar el Gran Conjunto Milimétrico/submilimétrico de Atacama, conocido como ALMA. Creado por un consorcio internacional de países, el ALMA es “el observatorio astronómico más complejo que se haya construido en la Tierra”, según su socio estadounidense, el Observatorio Nacional de Radioastronomía.

Como el Gran Colisionador de Hadrones que está en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) en las afueras de Ginebra, el cual visité hace varios meses, la ambición y la escala de estas instalaciones las han convertido en un lugar popular para realizar visitas. Es difícil hacer una reservación, aunque su aislamiento ayuda a los viajeros que llegan de último minuto. Todos los sábados y domingos, un autobús con turistas sale de San Pedro de Atacama para visitar el Centro de Apoyo a las Operaciones del ALMA, el cual se encuentra a una media hora de distancia hacia el interior del desierto desolado. Aunque las entradas gratuitas se agotan con meses de anticipación, hay quienes de todos modos se presentan sin reservación en la parada del autobús y a menudo son recompensados.

El verdadero sistema de las 66 antenas móviles del ALMA estaba a una altitud bastante lejana a nosotros —fuera del alcance de nuestra vista— en una meseta a 4800 metros de altura (aunque se puede ver por medio de una cámara web). Nadie vive ahí, y las personas que trabajan en ese ambiente deben utilizar oxígeno complementario. Hicimos un recorrido por el campamento base, el centro de control y por Otto, uno de los dos controles para mover las antenas, fabricados en Alemania.

Para darte una idea, imagina el campus de una empresa que fabrica dispositivos, pero en Marte. La sala de controles, operada veinticuatro horas al día, daba la sensación de ser improvisada, algo que no parecía encajar con las instalaciones de 1400 millones de dólares. Eran solo una decena de mesas y sillas, muchas computadoras y un humidificador solitario, el mismo modelo que el del dormitorio de mis hijos. No creo que pudiera producir un gran efecto.

Al igual que el colisionador de partículas que visité, la investigación del ALMA es tan compleja como sencilla es su motivación. En esencia, la misión del ALMA es investigar por qué somos seres humanos y no polvo de estrellas que flota en el vacío. Por ejemplo, sus investigadores encontraron una forma simple de azúcar en el gas que rodeaba a una joven estrella binaria, lo cual demuestra que algunas de las bases químicas de la vida en la Tierra también existen en galaxias lejanas.

Por supuesto que los descubrimientos como ese solo generan más preguntas. Para responderlas, se deben construir telescopios más avanzados. Después de visitar el ALMA, tomé un vuelo que cruzó el desierto de Atacama hasta llegar a su extremo más austral para tener una idea de las audaces metas futuras de la astronomía. En Chile hay dos megaobservatorios en construcción: el Telescopio Extremadamente Grande, dirigido por europeos y el Telescopio Gigante de Magallanes. Estos dos observatorios pertenecen a una nueva generación que será capaz de analizar planetas que podrían albergar vida y que se encuentran a años luz de distancia. El TGM, como se le llama comúnmente, promete captar imágenes diez veces más nítidas que las que toma el Telescopio Espacial Hubble.

Sin embargo, por el momento, no es nada más que un proyecto de construcción en la cima de una montaña, así como lo son varios espejos enormes en diversas etapas de producción en el laboratorio de espejos de la Universidad de Arizona. Su “primera luz”, como llaman los astrónomos al momento en el que un observatorio comienza sus operaciones, está programada para 2024.

El TGM lo está construyendo un consorcio de universidades de Estados Unidos y de otros países en la cima de una montaña llamada Las Campanas. En la actualidad, el sitio, propiedad del Instituto Carnegie, alberga otros ocho telescopios, así como una vivienda para el personal que evoca a un chalet suizo. Durante la noche que pasé ahí, conocí a científicos que trabajaban en la instrumentación del TGM. Uno de ellos es Brian McLeod, astrofísico del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian. McLeod dirige un equipo que desarrolla los instrumentos para mantener bien alineados los catorce espejos primarios y secundarios del TGM. McLeod comenzó a diseñar prototipos en 2009, por lo que cuando la primera luz se refleje en el telescopio, en 2024, habrá invertido quince años en este proyecto. Con cierto arrepentimiento, mencionó que la gente cambia de trabajo con más frecuencia de la que él cambia de proyecto.

McLeod mencionó que el origen de su interés en la astronomía databa de cuando cursó el bachillerato en la diminuta población de Gambier, Ohio, y su maestro de química le mostró el cielo nocturno a través de un telescopio. Conversé con él en la sala de control del telescopio Clay en Las Campanas. McLeod y su equipo iban a pasar toda la noche probando sus instrumentos. Sin embargo, las altas velocidades del viento parecían arruinar sus planes. Cuando los vi en el desayuno al día siguiente, habían pasado toda la noche en la sala de control y habían logrado usar el telescopio apenas unas horas como máximo.

Cuando comience sus operaciones, el TGM dará la bienvenida a visitantes, pero todavía no se sabe bien cómo, debido a la lejanía del sitio. Además, la observación durante la noche requiere de poca luz —un riesgo para los conductores de vehículos— y durante el día es cuando duerme todo el personal del observatorio. No obstante, si el ALMA sirve de ejemplo, las visitas al TGM serán populares. Hay tanta gente que quiere visitar el ALMA que el personal de relaciones externas permanece en el sitio durante semanas enteras, para hacer trabajo por turnos.

Me despedí de McLeod y su equipo y abordé un avión a Santiago. Mientras veía por la ventana la inmensa alfombra café del Atacama, estudié mi situación con una extraña claridad: yo era un conjunto de átomos pegados rodeado de otros átomos que a base de martillazos habían tomado la forma de un tubo de metal que funciona como un avión. Y este tubo me impulsaba por el cielo quemando restos de plantas y animales que habían muerto hace muchos años. Antes de visitar el ALMA y Las Campanas no pensaba en ese tipo de cosas.

Observar las estrellas en el hemisferio norte

Semanas más tarde, mi esposa y yo viajamos a Los Ángeles y Hawái con el fin de absorber experiencias astronómicas destinadas al público general, el punto de entrada para los astrónomos en ciernes. En Los Ángeles, visité uno de los observatorios más prominentes del mundo: el Observatorio Griffith, construido en 1935. Este observatorio —con sus frecuentes apariciones en películas y programas de televisión, en especial por su papel protagonista en La La Land— recibe una cantidad cada vez mayor de visitantes en su icónico edificio, desde donde se observa la silueta de la ciudad.

Como sucede en muchas otras instalaciones científicas, el acceso al Observatorio Griffith es gratuito. Fue un recordatorio de que, si restamos el costo de llegar hasta aquí, en general el turismo científico es gentil con nuestros bolsillos. Además, si viajar largas distancias es un problema, en muchos campus universitarios de Estados Unidos hay observatorios que ofrecen horarios al público.

Visitamos el Observatorio Griffith en las últimas horas de la tarde, y estaba atestado. Pasó más de una hora antes de que abrieran su telescopio refractor Zeiss de 12 pulgadas para poder ver el cielo nocturno, pero ya se estaba formando una fila de gente que quería ver de cerca los planetas, la Luna y las estrellas más grandes. En su sitio web, el Observatorio Griffith asegura lo siguiente: “Es el telescopio que más se ha usado en el mundo”.

Me pregunté si la multitud en el Observatorio Griffith se debía principalmente a su fama hollywoodense. No obstante, otros sitios astronómicos eran igual de concurridos. Esto lo experimentamos al día siguiente, cuando volamos a la isla de Hawái para visitar Mauna Kea, una de las principales sedes de la astronomía. La Estación de Información para Visitantes de Mauna Kea, ubicada en el último tercio de la ladera del volcán dormido, es el campamento base para los observatorios profesionales que están en la cima. También es un centro de astronomía para el público en Hawái.

Cuatro noches a la semana, una mezcla de empleados y voluntarios sacan telescopios para que todo el mundo pueda ver. La gente en auto conduce a la cima con horas de anticipación para llegar, porque el estacionamiento casi siempre está lleno mucho antes de la hora en que se puede comenzar a observar, a las 19:00. Cientos de nosotros nos formamos pacientemente en largas filas, con tazas de chocolate caliente, a la espera de ver a Júpiter y Polaris. Mientras tanto, muchas personas subieron a pie una colina cercana para ver los últimos rayos de la puesta de sol. Empezó a hacer frío. La gente se puso suéteres y toallas de hotel para repeler las bajas temperaturas. En invierno, la nieve suele cubrir la cima mientras los vacacionistas disfrutan del clima tropical al nivel del mar.

La cima del Mauna Kea, a 4200 metros de altura, tiene trece telescopios propiedad de una variedad de países y universidades. Los que viajan en vehículos con tracción en las cuatro ruedas pueden ir a la cima y echar un vistazo. Eso lo hicimos más tarde en nuestro viaje. Era mediodía, pero se sentía como la noche. Condujimos a través de nubes, con lluvia que resbalaba por el parabrisas, y la temperatura bajó de 26 a 4 grados Celsius.

Aunque pude sentir la falta de oxígeno en la estación para visitantes, el cambio real llegó en la cima, donde hay un 40 por ciento menos de oxígeno que al nivel del mar. Costaba trabajo caminar y el mundo se volvió de una dureza aguda, como si a las rocas, los peñascos y el mismo aire les hubieran crecido bordes afilados. Caminamos hasta la gran altitud del lago Waiau, con su agua azul brillante en contraste intenso con el sol ardiente.

Los observatorios estaban cerca, todos cerrados a los visitantes. Solo el Observatorio Keck tiene una galería pequeña, pero había cerrado de forma indefinida varias semanas antes de que llegáramos. Un empleado de la Estación de Información nos dijo que la razón había sido el vandalismo. Me habría gustado entrar a uno de los observatorios, pero después de semanas de estar inmerso en la astronomía, me bastaba con estar en la cima y ver cómo los domos de los observatorios se proyectaban hacia el cielo con su azul penetrante.

Unos días después comenzó junio. En una noche cálida, a inicios del verano, el aire se sentía letárgico, reacio a formar una brisa. Los faroles de las calles tenían un brillo naranja cuando salí a mi porche y eché un vistazo afuera. Vi la usual niebla citadina que oscurece casi todo el cielo nocturno. Sin embargo, seguía presente la fuerza de un mes viendo las estrellas y volteé hacia arriba. Con el tiempo, percibí el rastro borroso, pero inconfundible del Carro. No recuerdo haberlo visto en los cielos de Chicago, pero claro que ha estado ahí todo el tiempo.

Seguí observando, a la espera de que mis ojos se acostumbraran a la oscuridad. Pensé en los trabajadores de los observatorios astronómicos que se preparaban para una noche de exploración. Aparecieron más estrellas. Ahí estaba Júpiter, como un lunar al lado de la Luna. Ahí estaba Polaris, parpadeando justo como en la canción de cuna. De pie, en medio de una ciudad de nuestro diminuto planeta, consciente de mi propia y frágil existencia, saludé al cosmos en silencio.

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lunes, 10 de diciembre de 2018

Thousand-Year-Old Rock Art Likely Served as a Gathering Point for Llama Caravans Crossing the Andes




The Cruces de Molinos site in the Chilean Andes contains rock art
depictions of llama caravans, possibly marking a ceremonial site for
caravaners passing through the mountains. (Daniela Valenzuela)

smithsonian.com
 

Trade caravans, whether supported by mules, camels or llamas, have helped archaeologists piece together the past in many corners of the world.

Hundreds of years before the Inca road system connected a sprawling empire, a more modest network of trails linked the small communities that lined the mountains and coastlines of South America. These trails, snaking through the Andes, supported a vibrant network of llama caravans, which may have been the driving force behind elements of cultural continuity that have been shared by different South American societies for the last millennium—and perhaps even longer.

“These caravanners were the lubricant for more than just trade goods,” says Nicholas Tripcevich, a research associate and lab manager at the University of California, Berkeley. “They served an important role linking people. They probably spread information, stories.”

Caravans have moved goods and news across deserts and mountains by donkey, mule and camel throughout the history of civilization. The role these merchants played in Arabia and Europe in centuries past is well known, but nomadic traders also connected ancient South American cities and civilizations. While traveling vendors in other parts of the world may have used horses or wagons to transport goods, the caravans of South America made use of llamas and alpacas, native to the area and built for mountainous terrain.

The first evidence in the Andean region of caravans using camelid species, including llamas and the woollier alpacas, dates to around 3,000 years ago. Traces of ancient trails and scattered archaeological deposits have been discovered in modern Chile, south of the Atacama Desert. But our knowledge of South American caravanners is limited, largely due to the fact that the itinerant nomads left little trace of their presence in the archaeological record other than hints of the weather-worn trails they followed.

However, a new analysis of rock art depicting caravans found in a rocky outcropping above a valley in northern Chile, as well as the bones of llamas whose meat may have been offered in ritual sacrifice, reveals a snapshot of the hidden ceremonial lives of these elusive traders. The caravanners, who offered one of the only ways to communicate across great distances, may have held disparate communities together during a period of instability about 900 years ago.

“The caravanners were grand cultural connectors in the Andes,” says Daniela Valenzuela, an anthropology professor at the University of Tarapacá in Chile and lead author of a study published recently in Quaternary International that analyzes the caravan site in Chile. She compares the South American llama drivers who stopped at the site, known as Cruces de Molinos, to the caravan traditions of other parts of the world.

The caravan travelers who drew the rock art and left offerings at Cruces de Molinos were likely alive during a period that lasted several centuries with no major regional empires. Earlier cultures like the Tiwanaku, which controlled parts of modern-day Bolivia, northern Chile and Peru, had abruptly collapsed by about 1000 AD. The Inca, for their part, began to muster strength in the 13th century but didn’t arrive in northern Chile until about 1400.

While these larger empires had the resources to move trade goods, sometimes paid as tribute, Valenzuela says that the period between these major empires was characterized by smaller communities without the reach of the Inca or Tiwanaku. As a result, caravans must have played a critical role moving goods between the coasts, fertile valleys and highlands.

“They traded ch’arki, meat, textiles or wool, and they exchanged highland items with maize, fish and coastal items like guano to fertilize the plants,” Valenzuela says. (Ch’arki is a Quechua word for dried meat, later anglicized as “jerky.”)

The Cruces de Molinos site sits above the Valley of Lluta and a small town, on the border of the lush pastures of the highlands where llamas and alpacas would have had plenty of water and grass. Valenzuela says that the fact that the area marked a transition between climates and ecological zones may have also been why the caravanners chose the spot to make ceremonial offerings.

Valenzuela discovered the rock art while doing a survey in 2000 as part of her bachelor’s thesis. While she found about 10 different sites with rock art, she says that Cruces de Molinos, about 500 feet above the valley floor, is the most elaborate. The art, which was likely made between 950 and 1400 AD, depicts a number of different scenes, including people leading camelids along by a rope or string. Some parts of the illustrations also depict the large, ostrich-like rhea, which often shares pastures with camelids in the area.

“We suppose these images represent the caravanners’ desires,” she says, adding that they may have been a wish for safe journeys and good trade. Meanwhile, nearby camelid bones dating from 1060 to 1190 AD show cut marks and cross sections of animal parts, indicating the meat was likely butchered and prepared as jerky.

While these remains may represent a cache of food stored for later times, Valenzuela believes their placement beneath an engraved block of stone indicates that they were left as a type of spiritual offering, possibly to Pachamama—a goddess who represents concepts like earth, time and fertility. The suspected offering of llama meat, along with the rock art and the high, relatively inaccessible placement of the site all indicate that this area was used as a ceremonial pit stop. Caravan traders may have departed from nearby trade routes, whose traces can still be seen on the landscape, to make offerings and perform rituals before embarking on the next leg of their journey.

Tripcevich, who was not involved in the new research, has worked with contemporary caravanners in South America. In 2007, he followed a caravan through Peru for two weeks to learn more about long distance travel strategies. The caravan, which hadn’t traveled this route since 1994 when new roads were built, loaded up on salt from the mines around Cotahuasi on the coast of Peru and transported it to the Apurimac area to the north. While there is some cultural continuity between the ancient and the modern caravanners, Tripcevich says he isn’t sure today’s caravanners descend directly from the people who left rock art and offerings at Cruces de Molinos.

Read more: https://www.smithsonianmag.com/science-nature/thousand-year-old-rock-art-likely-served-gathering-point-llama-caravans-crossing-andes-1809709

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martes, 4 de diciembre de 2018

Colorea diciembre 2018: Santa Claus y Rodolfo el Reno de Navidad



https://drive.google.com/open?id=16PuaEYdz73Q0jAO4IhBHUu7T0uZ-SC5c



Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás son algunos nombres con los cuales se conoce universalmente al personaje legendario que según la cultura occidental trae regalos a los niños por Navidad (la noche del 24 al 25 de diciembre). Es un personaje que formaba parte del antiguo mito solar del solsticio de invierno al que el cristianismo sincretizó con la figura del obispo cristiano de origen griego llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia, en los valles de Licia (en la actual Turquía). Era una de las personas más veneradas por los cristianos de la Edad Media, del que aún hoy se conservan sus reliquias en la basílica de San Nicolás de Bari, Italia.

Rudolph (en inglés) o Rodolfo (en español) es el nombre de uno de los nueve renos navideños que, según la mitología navideña, tiran del trineo mágico con el cual Papá Noel (Santa Claus) viaja por el mundo repartiendo los regalos de la Navidad en la noche del 24 de diciembre. De los nueve renos, él es el último en unirse al trineo de Santa, pero también es el más popular por su particular nariz roja. 

COLOREA
 

Charla: Lajas pintadas de Pampacolca


AVANCES PARA SU CONSERVACIÒN Y DIFUSIÓN


https://www.facebook.com/LajasPintadas/



Ponente: Rita Medina Chávez
Martes 04 de diciembre (2018)
Teatro Arequepay
Portal de la Municipalidad 110 - Arequipa

Ingreso libre

domingo, 2 de diciembre de 2018

Video: Why are birds the only surviving dinosaurs? | Natural History Museum





The story of dinosaurs' disappearance is a famous one. Less familiar is the tale of the dinosaurs that were left behind. Watch the animation to find out what allowed birds to survive when all other dinosaurs died out in the Cretaceous extinction.

Get your fill of dinosaur facts: http://www.nhm.ac.uk/dinosaurs 

The Natural History Museum in London is home to over 80 million specimens, including meteorites, dinosaur bones and a giant squid. Our channel brings the Museum to you - from what goes on behind the scenes to surprising science and stories from our scientists. 

Gilda / Ciclo de cine: Centenarios



https://www.facebook.com/events/2199362543648618/




Este 2018 se conmemoran los centenarios de cuatro personas que dejaron huella en la historia del cine, cuatro artistas que marcaron influencia en sus respectivos años de gloria y que aún, revisando cada filmografía, pueden servir de inspiración para los nuevos amantes del cine.

Rita Hayworth fue una buena actriz y excelente bailarina pero su actuación en la mítica película Gilda supuso su paso a las glorias del cine. Hayworth sin duda fue una de las mujeres más bellas en la historia de la cinematografía y nos entregó buenas películas como Sangre y arena (1941), Salomé (1953), Mesas separadas (1958) entre muchas otras.
 
* Mayores de 14 años

Centro Cultural Peruano Norteamericano
Lunes, 10 de diciembre a las 19:00
Melgar 109 - Arequipa 

Ingreso libre

La sombra de una duda / Ciclo de cine: Centenarios



https://www.facebook.com/events/2215903745318107/



Este 2018 se conmemoran los centenarios de cuatro personas que dejaron huella en la historia del cine, cuatro artistas que marcaron influencia en sus respectivos años de gloria y que aún, revisando cada filmografía, pueden servir de inspiración para los nuevos amantes del cine. Teresa Wright fue una excelente actriz norteamericana la cual tuvo su apogeo en los años 40s. Ganadora del premio Oscar a mejor actriz secundaria por Mrs. Miniver en 1943, se le recuerda por sus destacadas actuaciones en La loba (1941) o Los mejores años de nuestra vida (1946). Para homenajearla se proyectará la película favorita de Alfred Hitchcock, el excelente thriller La sombra de una duda.

Centro Cultural Peruano Norteamericano
Lunes, 10 de diciembre a las 19:00
Melgar 109 - Arequipa

Ingreso libre

Garfield (02-Diciembre-2018)



https://garfield.com/comic/2018/12/02



Garfield es el nombre de la historieta creada por Jim Davis, que tiene como protagonistas al gato Garfield, al no muy brillante perro Odie, y a su dueño, el inepto Jon Arbuckle (Jon Bonachón en el doblaje latinoamericano). El protagonista se llama así por el abuelo de Davis, James Garfield Davis, que fue bautizado en honor al presidente estadounidense James A. Garfield.

Lorenzo y Pepita (02-Diciembre-2018)



http://blondie.com/comics/december-2-2018/


Fuente: http://blondie.com  

Blondie (Pepita, Lorenzo o Lorenzo y Pepita en algunos países hispanohablantes) es una tira cómica estadunidense creada por Chic Young. Distribuida por King Features Syndicate y publicada en diversos rortativos desde el 8 de septiembre de 1930.1​ El éxito llevó a la creación de películas (1930-1950), programas de radio, historietas y una serie animada. "Blondie" en inglés es un diminutivo cariñoso que se traduce al español como Rubita, ya que en efecto, la protagonista de esta family strip es una joven notoriamente rubia.