LA VUELTA AL ALPAMAYO
ADIOS ALPAMAYO
El campamento base para ascender al Alpamayo, al igual que toda la quebrada Santa Cruz, presenta ya algunas comodidades, nuestras raciones de comida casi extinguidas por ejemplo, pueden ser complementadas con un rico sublime a sólo 3 soles, o unas galletas a similar precio.
Eso sí, con el frío no se necesita enfriar la cerveza, pero nos quedamos congelados cuando nos dijeron 15 soles la botella, asuuu y en Jancapampa nos pareció caro que estuviese a 7 soles, en fin, son precios para gringos que permiten sobrevivir a una familia del lugar cuya casa está instalada y que tienen que subir su mercadería en burros puesto que no está permitido el ingreso de vehículos motorizados.
Y hablando de congelados, el próximo arroyo que discurre junto al campamento estaba totalmente congelado, ni que hubiese hecho tanto frío decíamos, será que ya estábamos acostumbrados, pero los más hambrientos tuvieron que caminar unos minutos más para traer agua del riachuelo mayor, mientras nosotros aprovechamos de hacer nuestras primeras tomas del día, en fin, no podíamos dejar de apreciar al Alpamayo y demás nevados que se mostraban con un perfecto fondo azul.
Bueno, hoy si es todo bajada, pero como teníamos tiempo, podíamos aprovechar de subir a ver la laguna Arhuaycocha (lo curioso es que no aparece en la carta geográfica ni en los croquis de la ruta), que queda sólo a media hora del campamento.
Medio en son de broma, había dicho para ir hacia el Alpamayo, donde está el segundo campamento base, pero hasta allí si eran muchas horas, total dijimos, tenemos tiempo vayamos a ver la laguna innombrada.
La ruta fue algo más de una hora, pero en realidad el camino es muy sencillo (claro que yo tome el camino equivocado y termine a campo traviesa), sin embargo la recompensa es grande, vale la pena subir, es espectacular ver la laguna rodeada de los nevados Alpamayo, Pucahirca y Rinrihirca.
Prácticamente habremos estado en la laguna como dos horas, extasiados contemplando el paisaje y tomando fotos economizando al máximos pilas y memorias, la laguna además presenta un nuevo atractivo, y son varios témpanos de hielo que flotan sobre sus aguas de color turqueza.
Finalmente comenzamos a bajar, nos tomamos unas fotos obligadas con el muñeco lleno de ofrendas de los andinistas, que hasta lentes de sol tiene, y que es muy diferente a las simples piedras puestas unas encima de otras que abundan en los caminos andinos.
Regresamos al campamento base, como todo lo habíamos dejado ya levantado, Paulino seguro estaba reposando en el siguiente campamento, y con un breve descanso, comenzamos el descenso por la quebrada Arhuaycocha, despidiéndonos de tan bello paisaje, de los inmensos árboles de queñual, y antes de llegar a la bajada y comenzar a caminar por la quebrada Santa Cruz, volteamos para despedirnos del Alpamayo, hasta la próxima será.
De allí realmente todo es descenso, el campamento será en Llamacorral por lo que pasamos raudamente junto a la laguna grande o Jatuncocha, que presenta un paisaje muy parecido al de la laguna Llanganuco.
Laguna Jatuncocha |
Luego de recorrerla en toda su extensión, y gracias al viento que crea un pequeño oleaje, nos da la posibilidad de una nueva foto con el ya lejano Taulliraju.
Después pasaríamos por la laguna chica, cuyo principal atractivo es la variada fauna que presenta, y que nos entretiene buen rato tomando fotos, algo curioso en todo el recorrido, es que hemos visto muy pocas aves, incluso en algunas lagunas había total ausencia de ellas, por lo que la laguna chica nos mostró algo nuevo, los apus, el cielo azul, todo ha sido perfecto y nos despiden de la mejor manera.
Bueno al fin, ahora sí todo es bajada y a pesar de la extensión avanzamos muy rápido, hasta llegar a Llamacorral, en donde ya se respira civilización y los arrieros brindan alegremente frente a una de las bodeguitas o quioscos del lugar, y que en la noche también nos permitirá brindar brevemente, por el adiós al Alpamayo.
El nevado Alpamayo |
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